Por Juan Manuel Morel Pérez
Ciudadanía RD Media

En la era moderna, el uso del lenguaje ha evolucionado considerablemente, especialmente en ámbitos como la tecnología, los negocios y la administración pública. Una palabra que ha ganado un protagonismo notable es “validar”. Este término, aunque práctico y eficiente, ha comenzado a dominar nuestras conversaciones y escritos de una manera que puede resultar repetitiva y, en ocasiones, agotadora.
La palabra “validar” se ha convertido en un comodín por varias razones. Primero, su versatilidad permite que abarques múltiples significados: confirmar, verificar, autenticar y asegurar el cumplimiento de ciertos estándares o requisitos. En un mundo donde la precisión y la claridad son esenciales, especialmente en entornos técnicos y profesionales, “validar” se presenta como una solución rápida y efectiva.
Sin embargo, esta tendencia tiene un lado negativo: la monotonía del lenguaje. Al depender en exceso de una sola palabra, limitamos la riqueza y diversidad de nuestro vocabulario. El lenguaje es una herramienta poderosa que, cuando se usa de manera variada, puede transmitir matices y detalles específicos que enriquecen nuestra comunicación y la hacen más precisa y expresiva.
Para ilustrar cómo podríamos diversificar nuestro uso del lenguaje, consideremos algunos ejemplos prácticos:
Confirmar: En lugar de “validar” una reunión, podríamos “confirmar” la cita. Este término transmite certeza y seguridad, Verificar: En lugar de “validar” datos, podríamos “verificar” la información. Esto implica una revisión cuidadosa y detallada, Autenticar: En lugar de “validar” una identidad, podríamos “autenticar” la identidad del usuario, subrayando la legitimidad y autenticidad, Corroborar: En lugar de “validar” una fuente, podríamos “corroborar” la evidencia, sugiriendo una confirmación a través de pruebas adicionales, Revisar: En lugar de “validar” un documento, podríamos “revisar” el contenido del archivo, denotando una evaluación minuciosa, Comprobar: En lugar de “validar” una suposición, podríamos “comprobar” la hipótesis, lo que indica una verificación empírica y lógica.
La evolución del lenguaje es un proceso dinámico y continuo. Es importante recordar que tenemos a nuestra disposición una gran variedad de palabras que nos permiten expresar matices y detalles específicos. Al diversificar nuestro vocabulario, no solo enriquecemos nuestras conversaciones, sino que también fomentamos una comunicación más efectiva y significativa.
Así que, la próxima vez que te encuentres a punto de “validar” algo, considera si hay otra palabra que pueda transmitir mejor tu intención. Porque al final del día, el lenguaje es nuestro aliado más poderoso para conectar, entender y compartir experiencias de manera profunda y auténtica.
