
Kiev,Ucrania. Una nueva ola de ataques rusos con drones y misiles durante la noche del sábado golpeó duramente la infraestructura energética y ferroviaria de Ucrania, provocando cortes de calefacción y agua que afectaron a más de 45 mil personas, según informó la fuerza regional de Kiev.
De acuerdo con las autoridades, Rusia lanzó un total de 653 drones y 51 misiles en un solo operativo, lo que convierte esta ofensiva en una de las más intensas registradas en los últimos meses. Los impactos se concentraron en instalaciones críticas, buscando paralizar el suministro de servicios básicos y generar un clima de desesperación en la población civil.
La magnitud de los ataques obligó a brigadas de emergencia a desplegarse en distintas regiones. En Volyn, al noroeste del país, bomberos trabajaron durante horas para extinguir un incendio provocado por uno de los impactos. La escena fue captada en una fotografía difundida por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, donde se observa a los equipos luchando contra las llamas en medio de la devastación.
El gobierno ucraniano denunció que esta estrategia busca quebrar la resistencia de la población en pleno invierno, cuando la calefacción y el acceso al agua son vitales para la supervivencia. “Se trata de un ataque directo contra la vida cotidiana de los ciudadanos”, señaló un portavoz oficial, subrayando que la ofensiva no solo tiene un carácter militar, sino también psicológico.
Las autoridades locales han iniciado planes de contingencia para restablecer los servicios, aunque reconocen que los daños son severos y que la reparación de las redes energéticas podría tardar semanas. Mientras tanto, se han habilitado refugios temporales y centros de asistencia para las familias más afectadas.
La comunidad internacional ha condenado los ataques, calificándolos como una violación del derecho humanitario. Organismos multilaterales advierten que la escalada de violencia incrementa el riesgo de una crisis humanitaria de gran escala, especialmente en las zonas más vulnerables.
La ofensiva también afectó las líneas ferroviarias, dificultando el transporte de suministros y la evacuación de civiles en áreas de riesgo. Este bloqueo logístico añade presión a un país que ya enfrenta enormes desafíos para mantener la movilidad y el abastecimiento en medio del conflicto.
La fotografía difundida por el Servicio Estatal de Emergencias y la agencia AFP se ha convertido en símbolo de la resistencia ucraniana: bomberos enfrentando el fuego como metáfora de un pueblo que, pese a la devastación, se niega a rendirse.