Los que traicionaron al Presidente

Por Sonia Calderón
Ciudadanía RD Media

Los que traicionaron al Presidente
Abogada, Política y Escritora.

 

Haciendo honor a la verdad, considero que Luis Abinader, al igual que Leonel Fernández, Danilo Medina e Hipólito Mejía, no han incurrido en actos dolosos contra el Estado, y aseguro que jamás han tenido la necesidad ni la intención de hacerlo.

 

En el escandaloso caso del desfalco del SENASA, por el que ya hay seis personas con medidas de coerción, el presidente y el juez que conoció dichas medidas acusaron a Santiago Hazim de haber traicionado al Presidente. Esa afirmación no la confirmo ni la niego, pero estoy más que segura de que hubo más de una traición.

 

Al señor Presidente lo traicionó el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS), que dentro de sus funciones está asegurar el correcto funcionamiento de todo el sistema.

 

Pero también lo traicionó el Superintendente de Salud y Riesgos Laborales, a quien la Ley 87-01 le ordena velar por la salud financiera de todas las ARS.

 

La traición también vino desde la Superintendencia de Bancos, pues nadie se imagina que se movieran más de quince mil millones de pesos a través de la banca sin que esta se diera cuenta, cuando todos sabemos que desde que se realiza un movimiento que alcanza el medio millón, te investigan hasta el tipo de sangre.

 

Quienes conocemos el Estado sabemos que el DNI está infiltrado en todas las instituciones públicas. ¿Cómo no se dio cuenta? De modo que al Presidente también lo traicionó el DNI.

 

Pero la pregunta obligada es: ¿y el Contralor General de la República? ¿Cómo es posible que una institución del Estado haga pagos de miles de millones y la Contraloría no se dé por enterada?

 

Cuando intento ensamblar este rompecabezas, muchas piezas no encajan, y eso me preocupa aún más, porque se asemeja a Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, donde todos sabían lo que iba a pasar menos la víctima, y nadie hizo nada.

 

Lo antes expuesto me lleva a una conclusión preocupante: esto no ha sido una traición, ha sido una conspiración contra la salud del pueblo y contra la estabilidad económica del país, pues no es posible que todos los sistemas de control hayan fallado.

 

Luis Abinader debe entender que el pueblo no votó por Santiago Hazim ni por Juan de los Palotes; votó por él para administrar el Estado, y en ese sentido le ha fallado al pueblo.

 

Usted, señor Presidente, no es culpable de nada, pero por mandato constitucional, usted es responsable de todo.

 

Luis Abinader debe comprender que el pueblo dominicano no votó por funcionarios intermedios, ni por técnicos, ni por operadores del sistema. Votó por un Presidente para dirigir, supervisar y garantizar el correcto funcionamiento del Estado.

 

Cuando los controles fallan de manera simultánea, cuando todas las alarmas se apagan al mismo tiempo, no estamos ante simples errores administrativos, sino ante un fracaso estructural del poder.

 

Usted, señor Presidente, podrá no ser culpable penalmente de los hechos, pero la Constitución no juzga intenciones, juzga responsabilidades. Y la responsabilidad última del Estado recae sobre quien lo dirige.

 

El pueblo no le exige excusas, le exige respuestas; no le reclama discursos, le reclama consecuencias. Porque cuando se traiciona la salud del pueblo y se pone en riesgo la estabilidad del país, el silencio, la omisión o la indiferencia también se convierten en formas de traición.

 

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Author: CRDMedia

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