
El comando europeo de Estados Unidos logró capturar con éxito el petrolero Bella‑1, rebautizado como Marinera, tras una intensa persecución de más de dos semanas en aguas internacionales. El buque, vinculado a operaciones de transporte de crudo venezolano, intentó eludir el bloqueo estadounidense pintando una bandera rusa en su casco y cambiando su registro, mientras era escoltado por personal naval ruso.
En diciembre, la tripulación había repelido un intento de abordaje estadounidense y se lanzó hacia el Atlántico, pero finalmente fue interceptado por la Guardia Costera. La operación, ejecutada bajo el marco de sanciones contra Venezuela, expone la llamada “flota sombra”, una red de embarcaciones que busca burlar las restricciones internacionales.
La captura del Bella‑1 envía un mensaje contundente: Estados Unidos no permitirá que Rusia utilice artimañas para esquivar las sanciones, elevando aún más las tensiones geopolíticas en torno al comercio clandestino de petróleo.