“La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.” Thomas Mann
Por Araceli Aguilar Salgado
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero.

La crisis que estalló en Venezuela en enero de 2026, tras la intervención militar de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, marca un punto de inflexión en la política latinoamericana y en el orden internacional.
Este acontecimiento no solo reaviva viejas tensiones sobre la soberanía y la no intervención, sino que también proyecta consecuencias inmediatas en la seguridad regional, la economía global y la diplomacia de países como México.
Venezuela: epicentro de la tormenta
El bombardeo estadounidense y la posterior captura de Maduro generaron un vacío de poder que amenaza con fragmentar aún más la sociedad venezolana. Las milicias chavistas, los grupos armados y la resistencia civil se convierten en actores impredecibles en un escenario de violencia y desestabilización. La militarización del Caribe, con el despliegue del portaviones USS Gerald R. Ford, evidencia que la crisis trasciende las fronteras venezolanas y se proyecta hacia toda la región.

México: entre la diplomacia y la seguridad
México, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, condenó la intervención militar de Estados Unidos, reafirmando su histórica postura de respeto al derecho internacional.
Sin embargo, esta decisión abre un dilema:
– Migración: el flujo de venezolanos hacia México aumentará, presionando sus sistemas humanitarios.
– Seguridad: las redes ilícitas podrían aprovechar la crisis para expandirse en rutas migratorias y fronterizas.
– Diplomacia: la tensión con Washington se intensifica, obligando a México a equilibrar su relación bilateral con su compromiso ético de no intervención.

El Caribe y Sudamérica: corredores de riesgo
Las islas ABC (Aruba, Bonaire y Curazao), junto con Colombia y Brasil, se convierten en receptores inmediatos de migración masiva. El contrabando y el narcotráfico encuentran terreno fértil en la inestabilidad venezolana, mientras la militarización estadounidense genera un clima de inseguridad marítima. La región se enfrenta a un dilema: aceptar la presencia militar extranjera como garantía de estabilidad o resistirla como una amenaza a su soberanía.
Impacto global: energía y geopolítica
La crisis venezolana afecta directamente los mercados energéticos. Aunque la producción petrolera del país ha disminuido en la última década, su rol estratégico sigue siendo relevante. La volatilidad en los precios del crudo repercute en la inflación global, afectando tanto a países importadores como México.

En el plano geopolítico, la intervención estadounidense abre un nuevo frente de polarización: Rusia y China podrían intensificar su apoyo a Caracas, generando un escenario de confrontación indirecta que recuerda las tensiones de la Guerra Fría.
La crisis venezolana de 2026 no es un episodio aislado, sino un catalizador de transformaciones profundas en América Latina y el mundo. México enfrenta el reto de mantener su coherencia diplomática sin sacrificar su seguridad interna, mientras el Caribe se convierte en un espacio de disputa militar y criminal.
El futuro dependerá de la capacidad de los países latinoamericanos para articular una respuesta común que privilegie la paz y la cooperación sobre la intervención unilateral.

“La paz no puede mantenerse por la fuerza; solo puede lograrse mediante la comprensión.” Albert Einstein