
Costa Rica eligió a su nueva presidenta en primera vuelta. La oficialista Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO) y delfín del mandatario saliente Rodrigo Chaves, se impuso con cerca del 50% de los votos, superando ampliamente el umbral del 40% necesario para evitar un balotaje. Con este resultado, Fernández se convierte en la 50ª jefa de Estado en la historia del país.
El segundo lugar fue para Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, con alrededor del 33% de los sufragios. Mucho más atrás quedaron Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, y Ariel Robles, del Frente Amplio, con apenas un 4% y 3% respectivamente. La diferencia marca una victoria contundente para el oficialismo en el plano presidencial.
En el ámbito legislativo, el PPSO también logró imponerse, aunque con un margen más estrecho. Con aproximadamente el 40% de los votos, la fuerza oficialista obtendría entre 30 y 31 escaños, según las proyecciones. Sin embargo, no alcanzó la mayoría absoluta de 40 bancas, lo que la obligará a negociar con otras fuerzas para aprobar reformas clave.
La jornada electoral transcurrió sin incidentes y con una participación cercana al 70%, superior a la de comicios anteriores. Más de 3,7 millones de costarricenses estaban llamados a las urnas para elegir entre 20 candidatos presidenciales y más de mil aspirantes a los 57 escaños legislativos.
La noche de los comicios estuvo marcada por un gesto internacional. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, felicitó a Fernández en redes sociales incluso antes de la publicación oficial de los resultados, destacando la cercanía política entre ambos líderes y la inspiración de la nueva mandataria en el modelo de seguridad salvadoreño.
Fernández, nacida en 1986 y licenciada en Ciencias Políticas, se presentó como la candidata de la “continuidad del cambio”. Su campaña capitalizó los altos índices de aprobación de Rodrigo Chaves, con quien trabajó como ministra de Planificación y jefa de gabinete. Su programa de gobierno incluye 523 acciones, con énfasis en justicia y seguridad, además de propuestas polémicas como la venta de bancos públicos para financiar el sistema de pensiones.
Los simpatizantes de Fernández celebraron en las calles de San José con banderas y cánticos, mientras la candidata agradecía el respaldo ciudadano. “Este es un triunfo de la esperanza y de la continuidad de un proyecto que busca transformar Costa Rica”, expresó en su discurso de victoria.
No obstante, la campaña estuvo marcada por tensiones. El presidente saliente, Rodrigo Chaves, protagonizó un episodio viral al burlarse de manifestantes que le gritaban “¡Fuera Chaves!” en Curridabat. El gesto fue criticado por opositores como Ariel Robles y Claudia Dobles, quienes pidieron respeto y madurez en el proceso democrático.
La presidenta del Tribunal Supremo de Elecciones, Eugenia Zamora, destacó la transparencia del proceso y llamó a frenar la escalada de insultos y crispación política. “El pueblo costarricense ha demostrado una vez más su compromiso con la democracia”, afirmó al presentar los primeros resultados oficiales.
La campaña tuvo como eje central la inseguridad, considerada por los ciudadanos como el principal problema del país. Fernández prometió mano dura contra el crimen organizado, reformas judiciales y la construcción de una mega cárcel inspirada en El Salvador. También aseguró que continuará con las iniciativas de Rodrigo Chaves e incluso insinuó que podría ofrecerle un cargo ministerial en su gobierno.
Con esta victoria, Costa Rica apuesta por la continuidad política y abre un nuevo capítulo bajo el liderazgo de Laura Fernández, quien a sus 39 años se convierte en una de las presidentas más jóvenes de la región y promete mantener el rumbo marcado por su antecesor, aunque con desafíos legislativos que exigirán diálogo y consensos.