
En una noche inolvidable en Miami, la selección de Venezuela venció 3-2 a Estados Unidos y se coronó campeona del Clásico Mundial de Béisbol por primera vez en su historia, escribiendo una página dorada en el deporte latinoamericano.
El héroe del partido fue Eugenio Suárez, quien en el noveno episodio quebró el empate con un doblete que impulsó a Javier Sanoja. Esa carrera resultó decisiva para que la Vinotinto se alzara con el título tras años de espera y frustraciones en ediciones anteriores.
El cierre estuvo a cargo del relevista Daniel Palencia, quien retiró en orden a Kyle Schwarber, Gunnar Henderson y Román Anthony, ponchando a dos, incluido Anthony para el último out. Su actuación selló la victoria y desató la celebración venezolana.
Estados Unidos había empatado dramáticamente en la octava entrada gracias a un cuadrangular de Bryce Harper, con Bobby Witt Jr. en circulación. Ese batazo encendió las alarmas, pero el bullpen venezolano resistió con temple y determinación.
El abridor Eduardo Rodríguez fue clave al limitar a la ofensiva estadounidense a un solo hit en cuatro entradas y un tercio. Su dominio permitió que Venezuela mantuviera la ventaja inicial, construida con un fly de sacrificio de Maikel García y un cuadrangular solitario de Wilyer Abreu.
Por el lado estadounidense, el novato Nolan McLean cumplió con una sólida labor de cuatro entradas y dos tercios, permitiendo apenas dos carreras. Sin embargo, la ofensiva norteamericana nunca logró despertar en los momentos decisivos.
El bullpen venezolano, comandado por Andrés Machado, Ángel Zerpa, Eduard Bazardo y Palencia, fue el verdadero pilar del campeonato. Machado se acreditó la victoria y el cuerpo de relevistas demostró que la profundidad del pitcheo fue la gran fortaleza de la Vinotinto.
La ofensiva estadounidense, que había sido poderosa en rondas anteriores, se apagó en los últimos dos partidos: apenas dos cuadrangulares solitarios en 18 oportunidades al bate, lo que evidenció la superioridad del pitcheo venezolano.
Para Venezuela, este triunfo tiene sabor a revancha, pues Estados Unidos los había eliminado en los cuartos de final del Clásico Mundial 2023. Tres años después, la Vinotinto se consagra campeona y demuestra que el béisbol latinoamericano puede desafiar y vencer a las potencias tradicionales.