
La histórica consagración de los New York Knicks en la NBA, tras 53 años de espera, desató una celebración multitudinaria en Manhattan. Sin embargo, la fiesta que comenzó con alegría terminó empañada por disturbios, daños materiales y un episodio de violencia armada que dejó herido a un adolescente de 17 años en Times Square.
Según informó la Policía de Nueva York (NYPD), el joven recibió un disparo en el pie izquierdo cerca de las 2 de la madrugada del domingo, en plena intersección de Broadway y la calle 42. Fue trasladado al Hospital Bellevue, donde permanece fuera de peligro. Tres personas fueron demoradas y se secuestró un arma de fuego, aunque aún no se presentaron cargos formales.
La noche había comenzado con un clima de euforia. Miles de fanáticos se congregaron en los alrededores del Madison Square Garden y en distintos puntos de Manhattan para celebrar el triunfo de los Knicks sobre los San Antonio Spurs, que les dio el primer anillo desde 1973. Las calles se llenaron de cánticos, banderas y fuegos artificiales, en una fiesta que muchos seguidores nunca habían vivido en su vida.
Con el correr de las horas, la celebración derivó en descontrol. Videos difundidos en redes sociales mostraron a grupos trepando vehículos, lanzando objetos y dañando mobiliario urbano. En las inmediaciones de la terminal Port Authority, varios autobuses quedaron atrapados en la multitud; uno de ellos fue incendiado, generando imágenes que recorrieron el mundo.
Las autoridades desplegaron un fuerte operativo policial con unidades antidisturbios y montadas para recuperar el orden. Se registraron múltiples arrestos por desórdenes públicos, agresiones y vandalismo. Mientras miles de aficionados celebraban pacíficamente en bares y plazas, grupos reducidos protagonizaron incidentes que opacaron la jornada.
La investigación sobre el ataque armado continúa, mientras la ciudad se prepara para los actos oficiales de reconocimiento al equipo campeón. El contraste entre la alegría deportiva y los disturbios posteriores deja una huella amarga en una noche que debía ser recordada como uno de los hitos más importantes en la historia reciente de Nueva York.