Por Juan Carlos Rodríguez (JCR)
Político y Escritor

“Lo que pasa en Las Vegas, se queda en las Vegas”, así reza el más atinado eslogan de una campaña publicitaria creada para promover el turismo en el estado de Nevada en USA y que hacía referencia a la total discrección que promovía la llamada ciudad del pecado para sus visitantes. ‘What happens here, stays here’ ́ Lo que ocurre aquí, aquí se queda ́ ́. Esta frase ha traspasado todas las fronteras y ha sido otras tantas veces modificada a conveniencia de lo que se quiera expresar en un momento determinado; como por ejemplo esta modificación que llegó con la internet, diciendo que lo que se sube a la web, se queda en la web, haciendo referencia a que lo que se sube al ciberespacio nunca desaparece o al menos no desaparece por completo; cosa que ignoran algunos políticos dominicanos, muy especialmente el actual presidente de la república dominicana, Luis Abinader Corona, presidente que muchos tildan de mitómano, mentiroso y en el peor de los casos de jablador, como se le ha apodado en el vulgo popular dominicano; obedeciendo esto a los tantos datos y afirmaciones que emite, que a todas luces no se corresponden con la verdad ni con las realidades vividas por el pueblo dominicano en estos tres años de su desastroso gobierno.
Y no es para menos, los dominicanos tenemos un presidente que no solo miente, porque cualquiera puede mentir en determinados momentos, en cosas muy graves y otras más leves, aunque al final una mentira siempre será eso, una mentira. Pero esto es mucho peor y mucho más grave cuando quién miente es el soberano de una nación y es mucho peor cuando ese soberano no solo miente, sino que se desdice y contradice a sí mismo expresándose totalmente en contra de lo que antes dijo. Porque estemos claros, una cosa es mentir y negar quizás los comentarios que otras personas emitan de usted y otra muy diferente es usted mismo decir que no dijo o no hizo, los que todos sabemos que dijo y que hizo, cosas que actualmente son muy fácil de comprobar o desmentir pues solo hay que entrar a la web y googlear, siguiendo al pie de la letra la mismas sugerencias que el presidente nos hiciera hace algún tiempo, cuando nos invitaba convenientemente a no mirar para atrás.
Siguiendo las recomendaciones del presidente googleamos y nos damos cuenta que en febrero del 2015 el actual mandatario, en su condición de candidato, dijo en una entrevista hecha por Roberto Cavada y Varsovia, que no creía en la reelección y que cuatro años eran suficientes para un presidente, luego ocho años después, el 25 de julio del 2023 en su calidad de presidente y estando en el programa Hoy Mismo afirmó que no le gustaba el modelo de reelección continua y consideraba mejor el modelo intermitente; pero un tiempo más tarde y en menos de treinta días, en agosto 2023 ese mismo presidente, se desdice a sí mismo, cosa que se ha vuelto costumbre en su diario vivir, y sube un video desde USA diciendo que iría tras la reelección presidencial. Y como si todo esto fuera poco, en una rueda de prensa, se atrevió a decirle a una periodista que él no dijo eso, cuando ella le cuestionaba sobre lo que él mismo había dicho antes en 2015, repito, grabado en video a la mano de cualquiera que quiera googlear.
En Julio 2018 en televisión nacional, en el programa de su amigo y compañero de partido, el productor y comunicador Guillermo Gómez, el presidente Luis Abinader dijo que en dos años él resolvería todas las situaciones y problemas del país, pero para sorpresa de muchos en junio del 2023, estando ya a un año de finalizar su mandato, este mismo presidente dijo en una entrevista a la Comunicadora Mariasela, cito: ´´Es que yo no soy Dios Mariasela, yo no puedo resolver los problemas del país´´ fin de cita, juzgue usted…
Como siempre, el actual mandatario miente, se desdice y se contradice a sí mismo, como sí hacerlo le resultara algo divertido, normal e insignificante o algún fetiche personal. Y como si se tratara de cosa de algún chiste, también ha actuado de la misma manera con algo tan sagrado como la legislación de nuestra nación y algo tan sacro como el diseño y creación de las leyes por la que nos debemos regir los dominicanos, una vez aprobadas y promulgadas. Por ejemplo, entre el año 2022 y el 2023 el presidente de la República envió al Congreso Nacional varios proyectos de ley muy controversiales, todos rechazados por opinión pública y la sociedad en general, por temas de inmigración, libertad de prensa, energía eléctrica, seguridad cibernética, entre otros, proyectos que atentaban contra nuestras libertades, nuestra nacionalidad y nuestra soberanía; proyectos con los que el presidente tuvo que activar muy rápido su acostumbrada reversa, otra de sus muy conocidas e improvisadas tácticas de gobierno, pues se vio obligado a retirarlos todos por la presión social, encarnada por dirigentes políticos, personalidades de la vida social y el pueblo en general, expresados en medios de comunicación y en las redes sociales.
Pero al parecer como dice el refrán popular, el presidente no coge cabeza, pues una vez más se destapa enviando al Congreso Nacional una nueva ley que atenta y se contradice con leyes ya establecidas en nuestra carta magna; la Ley 1-24 del DNI, ley que de nuevo activó el rechazo total de la población, de juristas, de periodistas, comunicadores y dueños de diarios y medios de comunicación, ley que ha motivado la colocación de 7 recursos sometidos ante el Tribunal Constitucional y que el mismo Ex Juez del TC, Dr. Milton Ray Guevara, dijo que dicha tiene tintes autoritarios y que casi raya en coartar libertades fundamentales, por lo que debía ser derogada.
Pero valla sorpresa, después del congreso aprobar la controversial ley y después de la misma haber sido promulgada por el mismo presidente de la república, como si se tratara de un mal chiste, Luis Abinader se destapa diciendo que no tuvo que ver con la ley 1-24 de la DNI y que no se involucró en los trabajos para la creación de dicha ley. Luego sale a la luz y es ya de conocimiento público el documento de la solicitud firmada a puño y letra por el presidente de la república y enviada a quien fuera en ese entonces el presidente del Senado, Eduardo Estrella, sometiendo el proyecto de Ley del DNI el 21 de junio del 2021 por orden presidencial.
Si analizamos esta grave e inusual situación podríamos llegar a dos únicas conclusiones, la primera que el actual mandatario dice la verdad, que no conocía ni se involucró en el criticado proyecto de ley, lo que dejaría muy mal parado su actuar en las cosas más importantes de su gobierno y colocaría en evidencia que en el mismo impera el total desorden y cualquiera puede suplantar la sagrada figura presidencial y hasta falsificar su firma o firmar a nombre del presidente de la república sin su consentimiento, como si hacerlo se tratara de cualquier cosa; la segunda, que una vez más el presidente Luis Abinader miente y se contradice a sí mismo, cosa muy común en su diario vivir y su actuar al frente del gobierno, pésima realidad que envía una muy mala señal y un feo mensaje a los dominicanos, a la clase política nacional, a esas nuevas figuras que hoy aspiran a dirigir puestos y cargos electivos, pero sobre todo a la juventud dominicana, a los niños, adolescentes y jóvenes quienes ven que el actual soberano, quien ocupa la más alta función de representación del Estado, miente a su pueblo, se desdice a sí mismo y no tiene el mas mínimo respeto por su propia palabra dada, cuando un hombre vale lo que vale su palabra.