
Bill y Hillary Clinton anunciaron que comparecerán ante la comisión del Congreso de Estados Unidos encargada de investigar las revelaciones más recientes sobre el caso del fallecido pederasta Jeffrey Epstein. La decisión marca un giro en la postura de los dos demócratas, quienes hasta hace pocos días se negaban a testificar, lo que llevó al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes a sugerir su detención por desacato.
El expresidente y la exsecretaria de Estado fueron vinculados con Epstein tras la publicación de miles de documentos judiciales que revelan conexiones con figuras públicas de alto perfil. La presión política y mediática sobre los Clinton aumentó significativamente luego de que se conocieran detalles de los viajes y encuentros que mantuvieron con el millonario.
Epstein, conocido en la alta sociedad neoyorquina de las décadas de 1990 y 2000, fue acusado de explotar sexualmente a más de mil mujeres jóvenes, incluidas menores de edad. Su muerte en prisión en 2019, oficialmente catalogada como suicidio, alimentó teorías conspirativas que sostienen que fue asesinado para proteger a personalidades influyentes.
Los Clinton habían manifestado disposición a colaborar con el panel investigador, pero no a declarar personalmente sobre su relación con Epstein. Argumentaban que la pesquisa tenía un trasfondo partidista, orientado a proteger al presidente Donald Trump, también mencionado en los documentos difundidos.
Trump, por su parte, sugirió que el Departamento de Justicia debería abandonar las investigaciones relacionadas con Epstein y volvió a negar cualquier vínculo personal con el magnate. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la politización del caso y las tensiones entre republicanos y demócratas.
Ángel Urena, subjefe de personal de los Clinton, confirmó en redes sociales que ambos asistirán a la citación. “El expresidente y la exsecretaria de Estado estarán allí. Ellos esperan sentar un precedente que se aplique a todos”, señaló, en referencia a la necesidad de que las figuras públicas respondan ante la justicia sin excepciones.
El presidente de la Cámara Baja, el republicano Mike Johnson, celebró la noticia y destacó que se trata de un avance positivo. Aunque evitó pronunciarse sobre el voto de desacato que se había planteado, insistió en que todos los citados deben cumplir con las convocatorias del Congreso. Las audiencias prometen ser un momento clave en el desarrollo de un caso que sigue generando controversia y que podría tener repercusiones políticas de gran alcance.