
El Ministerio de Comercio de China instó a Estados Unidos a cancelar los aranceles «unilaterales» impuestos a sus socios comerciales, advirtiendo que en una guerra comercial no hay ganadores. A través de un comunicado, el Ministerio reiteró se encuentra realizando una «evaluación integral» del contenido y el impacto de la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense.
En el documento el ministerio denunció que «las tarifas violan tanto las normas internacionales de comercio como el propio derecho interno de Estados Unidos», una práctica que el Gobierno chino ha criticado reiteradamente.
China ha reiterado su oposición «a todo tipo de incrementos arancelarios unilaterales»,asegurando que el proteccionismo no lleva a ninguna parte. El Ministerio precisó que la cooperación entre ambas naciones beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación es perjudicial para todos, en este sentido, reiteró la disposición del Gobierno de su país a mantener «consultas francas» con Estados Unidos en el marco de una próxima sexta ronda de negociaciones económicas y comerciales.
Beijing expresó su deseo de que Washington trabaje en la misma dirección para mantener un desarrollo saludable, estable y sostenible de las relaciones bilaterales. El Ministerio enfatizó la necesidad de que ambas potencias eliminen adecuadamente las divergencias mutuas, garantizando así el desarrollo estable y confiable de las relaciones comerciales y económicas entre los dos países.
Esta petición surge tras un fallo del Tribunal Supremo estadounidense que declaró ilegales varios gravámenes aprobados durante el mandato de Donald Trump, quien ya ha anunciado un «plan B» para imponer nuevas tarifas.
El Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió por seis votos a tres la semana pasada que la Casa Blanca se excedió en las facultades conferidas por el Congreso al recurrir a una ley de 1977 para imponer aranceles globales y gravámenes específicos a distintos países. La sentencia anuló tanto los recargos destinados a combatir el tráfico de drogas como los llamados «aranceles recíprocos».
Según el dictamen, los fundamentos jurídicos utilizados por la Administración Trump no se ajustaban a los límites previstos en la legislación de emergencia económica. Este fallo representa un revés significativo para la estrategia de guerra comercial unilateral de Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó el fallo de «vergüenza» durante un encuentro con gobernadores en la Casa Blanca. Sin embargo, aseguró que dispone de un «plan B» para mantener la presión sobre los socios comerciales.
Posteriormente, Trump anunció su intención de recurrir a otras bases legales para establecer un nuevo arancel global del 10 por ciento a las importaciones, cifra que luego planteó elevar al 15 por ciento, como vía alternativa para mantener sus políticas arancelarias a pesar del revés judicial. Esta determinación subraya la persistencia de Washington en su enfoque unilateral, ignorando las advertencias sobre las consecuencias de una guerra comercial global.
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