Por Albin Cepeda
CRDmedia

El sistema de transporte masivo en Santo Domingo, conocido por ser una arteria vital para miles de ciudadanos, ha sido sacudido recientemente por un accidente de proporciones alarmantes en la estación Mama Tingo. Este desafortunado evento ha puesto en evidencia las precariedades y riesgos que enfrenta la población al confiar en manos no preparadas ni disciplinadas la operación de las líneas del metro.
Desde la asunción del gobierno de Luis Abinader en 2020, se han observado cambios radicales en la administración del sistema de transporte. Uno de los puntos más críticos ha sido la abrupta ola de despidos masivos de empleados que habían sido enviados al extranjero para recibir una formación especializada, esencial para operar eficientemente el servicio de metro.
La formación y preparación de operadores de transporte no es una tarea que pueda tomarse a la ligera. Requiere años de estudio y práctica, así como un profundo entendimiento de los sistemas y protocolos de seguridad. La falta de esta preparación se traduce en un riesgo inminente para la seguridad de los usuarios del metro, quienes confían en que el servicio les brindará un viaje seguro y sin contratiempos.
Adicionalmente, se ha observado un preocupante nombramiento de operadores afiliados al partido de gobierno, PRM, sin que se considere necesariamente su aptitud o experiencia en el campo del transporte público. Esto genera una preocupación adicional sobre la priorización de intereses políticos sobre la seguridad y el bienestar de la ciudadanía.
Esta situación ha tenido un impacto directo en la calidad del servicio que se ofrece a los ciudadanos. Usuarios reportan retrasos, mal funcionamiento de las instalaciones y en ocasiones, condiciones de viaje peligrosas. La falta de disciplina y preparación de los operadores se traduce en un servicio menos confiable y más propenso a incidentes.
Es imperativo que se aborde esta situación de manera urgente. La seguridad de miles de vidas está en juego cada día que pasa sin una solución efectiva. Se hace necesario un esfuerzo conjunto entre el gobierno, expertos en transporte y la ciudadanía para revertir esta situación y restablecer la confianza en el sistema de transporte masivo de Santo Domingo.
En resumen, el reciente accidente en la estación Mama Tingo no es un incidente aislado, sino una señal de alarma que nos insta a reflexionar sobre la importancia de contar con operadores debidamente preparados y disciplinados en el sistema de transporte público. La seguridad y bienestar de los ciudadanos deben ser la máxima prioridad en la gestión de este vital servicio para la comunidad.