El suelo de la Luna podría ser más valioso de lo que pensamos

La atmósfera terrestre enriqueció el suelo lunar durante millones de años con elementos invaluables como agua, nitrógeno y otros elementos volátiles.
El suelo de la Luna podría ser más valioso de lo que imaginamos
El viento solar (rastros amarillo-naranjas) arranca iones de la atmósfera superior terrestre (rastros azul cielo). Algunas de estas partículas viajan a lo largo de las líneas del campo magnético terrestre (curvas blancas sólidas) y se asientan en la superficie lunar.Universidad de Rochester / Shubhonkar Paramanick

El suelo de la Luna podría ser más valioso de lo que habían estimado los científicos. Durante millones de años, la cercanía al campo magnético de la Tierra habría enriquecido el regolito con elementos únicos de la atmósfera terrestre, lo que lo convertiría en un gran repositorio de materia prima para las colonias lunares futuras.

Una investigación de la Universidad de Rochester (en Nueva York) encontró que el campo magnético terrestre tiene el potencial de transportar elementos volátiles invaluables, como agua, dióxido de carbono o nitrógeno, desde la Tierra hasta la superficie de la Luna. Este piso, por tanto, dejaría atrás su categoría de “simples silicatos” y se convertiría en una fuente potencial de oxígeno y propelente para astronautas. La clave de este curioso mecanismo, apuntan, es el viento solar.


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Viento solar y por qué la Luna tiene fragmentos de la Tierra

El Sol lanza constantemente partículas cargadas, como electrones y protones, hacia el espacio. Ese viento solar golpea planetas y lunas, altera la química de sus superficies y puede resultar fatal para la vida. En la Tierra, los organismos permanecen a salvo porque el campo magnético bloquea las partículas como un escudo. La Luna, en cambio, las recibe directamente.

¿Pero qué ocurre cuando el viento solar roza la atmósfera terrestre y sigue su viaje? El flujo arrastra partículas cargadas junto con residuos de gases que arrancó del planeta. La Luna, como vecina más cercana, tiende a ser la receptora de esos elementos de la cola magnética.

Los científicos ofrecieron esta explicación cuando analizaron las primeras rocas lunares y hallaron rastros de la atmósfera terrestre en ellas. En ese momento pensaron que el intercambio de materia solo podía ocurrir si la Tierra carecía de campo magnético y enfrentaba un viento solar intenso, lo que situaba el fenómeno en la infancia del sistema solar.

El estudio reciente, publicado en Communications Earth & Environment (una revista de Nature), confirmó mediante simulaciones de supercomputadora que el intercambio de volátiles entre la Tierra y la Luna es más probable con un campo magnético activo como el actual. En otras palabras, la Luna ha recibido atmósfera terrestre durante más tiempo y su proporción de volátiles podría ser mayor de lo que se creía.

“Concluimos que la entrega de iones de viento de la Tierra, provenientes de la atmósfera terrestre, a la Luna ocurrió durante la fase magnetizada extendida de la Tierra con los parámetros del viento solar actuales, a diferencia de cualquier fase breve y supuestamente no magnética durante el eón Arcaico”, escribieron los autores de la investigación.

Hoy existe una competencia feroz por llegar a los cráteres del Polo Sur lunar, la única región con potencial de albergar enormes reservas de agua congelada. Esos recursos resultan esenciales para garantizar la viabilidad de la exploración espacial a corto plazo. Sin embargo, este descubrimiento sugiere que los astronautas podrían obtener materia prima sin apuntar hacia una región en espacífico.

Redacción
Author: Redacción

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