
Santiago, R.D. – Tras el devastador incendio ocurrido la madrugada del viernes en el sector Baracoa, en Santiago, decenas de familias que perdieron sus viviendas enfrentaron una noche marcada por la precariedad y el dolor. Albergados por vecinos solidarios, muchos durmieron en el piso de las pocas casas que lograron salvarse, mientras el humo persistente del siniestro aún se sentía con intensidad en el ambiente.
El incendio, que consumió varias viviendas en cuestión de horas, dejó a numerosas personas sin techo ni pertenencias. Las autoridades locales continúan evaluando los daños y coordinando acciones de asistencia humanitaria para los afectados.
Organismos de socorro, junto a líderes comunitarios, trabajan en la identificación de necesidades urgentes como alimentos, colchones, medicamentos y alojamiento temporal. La comunidad ha respondido con muestras de solidaridad, pero se requiere apoyo institucional para garantizar condiciones dignas a las familias damnificadas.
