Por Wascal A. Montilla Almanzar
Ciudadanía RD Media

La migración es un proceso que ha experimentado el hombre en las diferentes etapas históricas del desarrollo de la humanidad. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) la define como el movimiento de personas de su lugar de residencia habitual a un nuevo lugar de residencia, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional. El concepto migración ha de ser entendido o diferenciado dependiendo el punto de vista en el que son considerados, por ejemplo: Si se considera desde el lugar que las personas abandonan, se trata de emigración. En cambio, si se considera desde el lugar a donde llegan, se denomina inmigración. Sin estos conocimientos es difícil comprender este concepto.
Partiendo del párrafo anterior y profundizando en el concepto: “Migración”, es necesario hacerse algunas preguntas que sirvan de guía para lograr los propósitos de este escrito. ¿Qué dice la Biblia sobre la migración?, ¿Cuál sería la posición de un cristiano ante la migración?, ¿Debe un cristiano apoyar las leyes migratorias de su país?, ¿Cuál podría ser la posición de Dios ante las leyes migratorias de un país? Desde la perspectiva de estas interrogantes, nos embarcaremos en unas breves consideraciones sobre Dios, la migración y el comportamiento ciudadano.
¿Qué dice la Biblia sobre la migración?
A la luz de lo que establece las Escrituras, encontramos varios pasajes bíblicos que nos revelan ejemplos de migraciones como parte de la historia del pueblo hebreo y que a la vez podemos fácilmente familiarizarlo con el concepto migración.
En el libro de Génesis 12:1, Dios le pidió a Abraham que dejara su tierra (UR de los caldeos) y se fuera a una tierra que él le mostraría. En el mismo libro, pero en el capítulo 37-47, José fue vendido como esclavo a Egipto, y después su familia emigró allí por causa del hambre. En el libro de Éxodos, Moisés lideró al pueblo de Israel fuera de Egipto, hacia una emigración masiva a la Tierra Prometida. Finalmente, Jesús y su familia, se vieron obligados a emigrar y refugiarse en Egipto para escapar de la persecución de Herodes, Mateo 2:13-15. Si vemos esas emigraciones desde el punto de vista de los ciudadanos de Egipto, lo que se experimentó fue una inmigración.
Estos hechos nos inducen preguntarnos ¿Cuál sería el trato que deberíamos darle a los migrantes? En ese contexto la Biblia nos instruye a tratar bien al extranjero, en Éxodos 22:21, nos expresa: “No maltratarás ni oprimirás al extranjero, porque extranjero fuiste vosotros en la tierra de Egipto”. De igual forma en Levítico 19:33-34 “Cuando algún extranjero more con vosotros en vuestra tierra, no lo oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros; y lo amarás como a ti mismo”. Finalmente, el libro de Deuteronomio en el capítulo 10:18-19 expresa: “El que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama también al extranjero, dándole pan y vestido. Amareis, pues, al extranjero, porque extranjeros fuiste en la tierra de Egipto”.
¿Cuál sería la posición de un cristiano ante la migración?
Como se ha de inferir con lo expuesto precedentemente, la posición de un cristiano en los aspectos relacionados a la migración es la de compasión, justicia y hospitalidad hacia los migrantes y extranjeros. Sin embargo, no podemos olvidar que Dios es un Dios de orden, su carácter divino está reflejado en el orden y la estabilidad. 1 Corintios 14:33 expresa: “Pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz”.
Para que exista paz, debe de desarrollarse o existir, aunque sea en su forma más mínima la “Seguridad”, concepto amplio que estudiaremos a plenitud en otra oportunidad. En Romano 13:1-2 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas, 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismo.” De este pasaje bíblico se puede inferir que los ciudadanos de un país deben de respetar a las autoridades. Me imagino que todos saben que cuando se habla de autoridades se refieren a las civiles y militares. En ese mismo orden, también debemos de comprender sobre la gran responsabilidad que tiene el Estado de proteger a la sociedad de amenazas internas y externa.
Isaías 32:17 “Y la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.” De ahí inferimos que la seguridad y la paz dependen en gran medida de la justicia. Los creyentes deben apoyar el orden siendo ciudadanos obedientes y pacificadores. 1Pedro 2:13-14 expresa: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior…” Este pasaje bíblico, al igual que en Romano 13:1-2 el Señor nos manda a someternos a las autoridades.
¿Debe un cristiano apoyar las leyes migratorias de su país?
Lejos de entrar en detalles constitucionales, todos sabemos que los deberes ciudadanos incluyen acatar y cumplir la Constitución, las leyes, respetar las autoridades y abstenerse de actos que sean perjudiciales para la nación, entre otros. Estos deberes son fundamentales para el buen funcionamiento del Estado y el mantenimiento democrático. Desde los tiempos de Rousseau y su Contrato Social, se proponía que la sociedad se fundamentara en un acuerdo implícito entre los individuos, donde una parte cede su libertad natural a cambio de la protección y beneficios de la vida en comunidad.
Ya hemos observado que debemos someternos a todas las autoridades, porque no hay autoridad sino de parte de Dios. De igual forma, debemos respetar las leyes que las autoridades promulgan, pues ante cualquier inquietud social, existen los mecanismos pertinentes para modificarla, derogarla o anularla. Por lo antes expresado se ha de entender, que no solo los cristianos, sino más bien, todos los ciudadanos de un Estado deben de respetar la Constitución y las Leyes; en el caso objeto de este escrito, la Ley de migración.
¿Cuál sería la posición de Dios ante las leyes migratorias de un país?
Aun entendiendo que una mente finita no ha de alcanzar a comprender una mente infinita, y sabiendo que Dios es un Ser misterioso y trascendente, que puede actuar de manera impredecible y fuera del orden humano, trataré de darle respuesta a esta interrogante, sabiendo que la relación entre Dios y el orden de las cosas, pueden ser complejas y no necesariamente se ajustan a nuestras expectativas humanas.
Dios es conocido en toda la Biblia como un Dios de orden, que establece leyes, mandamientos y principios que gobiernan el universo. Según la biblia Dios estableció varios ordenes:
- Orden en la Creación: En Génesis 1:1-31, Dios creo el mundo en seis días, estableciendo un orden y estructura en la creación. Este orden se refleja en la constancia de las estaciones, las mareas, las orbitas solares y la estructura molecular del cuerpo humano.
- Orden en la Iglesia: En 1 de Corintios 14:40, se establece que todo debe hacerse decentemente y con orden en la iglesia. Además, en 1 de Corintios 12:28, Dios estableció diferentes roles en la iglesia, como apóstoles, profetas, maestros y otros.
- Orden en la Familia: En Efesio 6:4, se instruye a los padres a criar a sus hijos en disciplina y amonestación del señor. En proverbios 22:6, se enfatiza la importancia de instruir a los niños en el camino correcto.
- Orden en la Sociedad: En Romanos 13:1-2, se establece que toda persona debe someterse a las autoridades superiores, ya que no hay autoridad sino de parte de Dios. Ya de este orden hemos hablado extensamente. Finalmente, en Tito 3:1, se instruye a los creyentes a sujetarse a los gobernantes y autoridades.
- Orden en la Vida Personal: En Eclesiastés 3:1 se establece que todo tiene su tiempo y hora. En Proverbios 1:7, se enfatiza la importancia del temor de Dios como principio de la sabiduría.
Visto y entendido todos estos pasajes bíblicos hemos de comprender que Dios es un Dios de orden, persuadidos que ha incidido grandemente a lo largo de la historia en la evolución social de la humanidad, que, en ese proceso humano, se fueron construyendo los elementos esenciales que conforman el concepto Estado y que los fundamentos del Estado moderno fueron sentados en 1648 con la Paz de Westfalia, donde hace su aparición el concepto soberanía y se limitaron las fronteras entre los Estados. Sin embargo, es el concepto frontera el protagonista siempre que se habla de migración, pues es la línea que marca el límite exterior del territorio de un Estado, entendido como el espacio terrestre, marítimo y aéreo sobre el que ejerce su soberanía y que hay que proteger para evitar que inmigrantes y emigrantes entren o salgan del país inobservando las leyes migratorias nacionales.
Concluyendo con la respuesta a la pregunta sobre, cuál sería la posición de Dios ante las leyes migratorias del país, les diría sin temor a equivocarme, con el convencimiento de todo lo aquí expresado, que Dios respetaría la ley migratoria del país, siempre que la misma se aplique con respeto, humanidad, dignidad, justicia y sobre todo con amor; eso no quiere decir que al momento de aplicarla no se haga con carácter y determinación. Finalmente debemos de entender, que todos los ciudadanos, especialmente los cristianos deben de apoyar y respetar las leyes migratorias de país, siempre que se hagan de la forma antes expresada, pues Dios es un Dios de orden, pero sobre todo de amor.
