Pandilleros haitianos.
Las tropas desplegadas por la ONU en Haití aún no han logrado hacerse sentir en su misión contra los grupos militares criminales que han convertido al país en un verdadero “cementerio de personas vivas y muertas”. Sin embargo, el secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin , expresó confianza en que a partir de enero la misión internacional, auspiciada por Estados Unidos, comenzará a mostrar resultados concretos en la lucha por instaurar el orden y la seguridad en el territorio vecino.
La situación en Haití sigue siendo crítica. El canciller estadounidense Marco Rubio instó recientemente a la comunidad internacional a hacer más por la estabilidad del país, señalando incluso a naciones como República Dominicana en la necesidad de incrementar su apoyo.
Por ahora, la prioridad es clara: eliminar las pandillas criminales que han sembrado el caos en Haití. No obstante, las autoridades reconocen que la nación enfrenta también una devastadora crisis alimentaria y sanitaria que agrava la emergencia humanitaria.
Ramdin transmitió un mensaje esperanzador al confirmar que 14 países se han comprometido a respaldar la misión con soldados y recursos , lo que podría marcar un punto de inflexión en la estrategia internacional.
El secretario general de la OEA confía en que, con este respaldo, las tropas desplegadas comenzarán a combatir de manera más efectiva a las pandillas criminales que han paralizado la vida social y económica del país.
La inseguridad y la violencia siguen siendo los principales obstáculos para la estabilidad política. Mientras prevalezca esta situación, no estarán dadas las condiciones mínimas para celebrar las elecciones previstas para 2026 .
La comunidad internacional reconoce que el éxito de la misión militar será determinante para que Haití pueda avanzar hacia un proceso electoral con garantías mínimas de seguridad y transparencia.
El respaldo de Estados Unidos y de los países aliados será clave para que Haití logre superar esta etapa crítica y pueda recuperar la esperanza de un futuro democrático.
La OEA insiste en que la misión internacional no solo debe enfocarse en la seguridad, sino también en atender las necesidades básicas de la población, como el acceso a alimentos y servicios de salud, para evitar que la crisis humanitaria sea profunda.