
Santo Domingo, RD.–Ciudadanos que habitan el lugar dijeron que muchas familias ya evitan ir a la zona porque no tienen dónde dejar el vehículo ni dónde entretener a los más pequeños.
Los trabajos de remozamiento en algunas calles de la Zona Colonial parecen no tener fin, según comerciantes y residentes del área, al asegurar no soportar más el ruido constante, caos vehicular y los fuertes olores que emanan de las calles en construcción.
A esto se agrega la queja en como están rompiendo varias calles al mismo tiempo, lo que ha generado un caos considerable en los peatones obligados a caminar por la calle “Esto es una pérdida de tiempo y dinero. Uno viene a disfrutar y se encuentra con este caos”, vociferó a Hoy una señora en su intento de cruzar una de las calles
El caos vehicular es otros problema, varios taxistas ubicados en la Puerta del Conde coincidieron en que el acceso ha sido un desastre, el motoconchista Antonio Custodio señaló que muchos ciudadanos prefieren “coger un motor” a pedir un taxi o Uber dentro de la Ciudad Colonial debido a que muchos taxistas se niegan a recoger pasajeros dentro de la zona por los tapones.

Cuando llueve, los trabajos se dilatan màs
Durante un recorrido en el lugar se vio como los trabajos en curso han provocado serios entaponamientos en la calle Arzobispo Meriño, una de las principales avenidas de la Ciudad Colonial.
La situación se debe a la obstrucción de varias vías alternas, como las calles Hostos, Arzobispo Nouel, 19 de Marzo y José Reyes, las cuales permanecen cerradas, generando una notable reducción en el flujo de clientes y bajas en las ventas de los comercios de la zona.
Para Claudio Leonardo, comerciante en la Casa de la Rueda dijo que actualmente recibe pocos clientes debido al polvo que emana la construcción en la misma puerta de entrada de su negocio ubicada en la Calle José Reyes No. 151, esquina Salomé Ureña.

Los peatones caminan en medio del lodo Eliesser Tapia
Narró que los baños portatiles ha sido otra de las quejas ya que provocan mal olor principalmente por la acumulación de desechos y falta de vaciado regular, creando un caldo de cultivo para bacterias y gases.
“ El negocio termina vacio porque la clientela opta por buscar una opción mas accesible y no es para menos, es un dinero que los encargados de la obra no me reembolsarán”, lamento Leonardo.
“ Esto esta fuerte, el negocio ha bajado bastante, antes eran cincuenta libras de arroz que cocinabamos, y apenas son diez”, exclamo Jose Luis Santana, comerciante del comedor Awilda”. Criticó el incumplimiento del horario establecido para la culminación de los trabajos a las cinco de la tarde, ya que estos se extienden hasta las siete de la noche.
Otros propietarios hicieron un llamado de atención a la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN) y al Ministerio de Turismo (Mitur) para poder llegar a un acuerdo y no generar tantas perdidas asi como también concretar una fecha para terminar los trabajos
