
Tras varios cambios de nombre, la escuela en la urbanización Villa Tropicalia, en Santo Domingo Este, permanece abandonada y utilizada para actos vandálicos desde hace más de 4 años, según vecinos.
El centro ahora lleva por nombre Escuela Básica de Jóvenes y Adultos Milagros Piantini del Distrito Escolar 10-03; según vecinos, este funcionó por un determinado periodo para luego ser declarado en estado de emergencia por el Ministerio de Educación.
“La escuela la declararon en estado de emergencia hace unos años y los antisociales le quitaron las ventanas y puertas; solamente sirve la pared. Hemos solicitado al señor presidente que haga un liceo, ya que no tenemos en el sector, o que hagan una iglesia”, mencionó Amarilis Mercedes, presidenta de la junta de vecinos del perímetro 3 de Villa Tropicalia.
Al recorrer el recinto, la imagen es desoladora. Lo que un día operó como un espacio de saber, hoy está sumergido en el abandono y la inmundicia humana. Las paredes, deterioradas y vandalizadas con escrituras vulgares, aulas repletas de basura, botellas rotas, desechos y otros objetos que convierten el aire en algo irrespirable y el entorno en un lugar sumamente inseguro para las familias que residen a pocos metros.
Todas las áreas están cubiertas de maleza y plantas que crecen sin control entre los escombros, creando un ambiente de profunda tristeza y soledad.
Las aulas, que se encuentran despojadas de sus puertas y ventanas, dejan caer el lugar donde se alojaba el conocimiento, permitiendo que la intemperie termine de destruir lo poco que queda en pie de la estructura original.
La vida nocturna de antisociales
La falta de vigilancia y el nulo interés de las autoridades escolares han permitido que grupos de antisociales realicen sus vidas nocturnas dentro de los pabellones.
Daniel, un joven que administra un colmado a solo una esquina del plantel, aseguró que tras el cierre definitivo, el lugar se ha convertido en el epicentro de fiestas clandestinas y el consumo de sustancias prohibidas.
“Eso tiene mucho cerrado y no se sabe qué van a hacer, porque lo mejor es que se cree algo que valga la pena para las personas del entorno”, expresó mientras atendía su negocio, señalando con preocupación la estructura gris que domina la cuadra.
Para los comunitarios de Villa Tropicalia, este centro representa “un olvido del Gobierno”.
La indignación crece al ver cómo la infraestructura se pudre mientras los jóvenes del sector deben trasladarse a zonas distantes para continuar sus estudios.
Los vecinos reiteran su llamado al Ministerio de Educación para que este espacio deje de ser una “guarida de delincuentes” y recupere su función social, ya sea como el liceo que tanto necesitan o como un centro de apoyo comunitario que devuelva la tranquilidad a la urbanización.