Por José Ricardo Taveras Blanco
CRDmedia

El canciller Roberto Alvarez, invita a la Antigua Orden Dominicana y a todos los interesados en el tema de la invasión haitiana a que protestemos pacíficamente ante la ONU y como alpiste pide que se apoye también el proyecto de ley de trata y tráfico de personas con penas más duras, la misma que fue retirada del congreso bajo presión de la población por contener aspectos vinculados a la agenda aprobada en Los Ángeles en presencia de Joe Biden, la que el Presidente Luis Abinader se negó a firmar y que no obstante intentara aplicar al retornar remitiendo esos proyectos de ley.
No Sr. canciller, sabemos perfectamente que la comunidad internacional pesa en este tema, también sabemos que en este momento ha rebajado mucho de peso y que el país está cuasi liberado de la presión que más daño nos podría causar, hasta nuevo aviso, a lo que se suma que no ignoramos que lo que más pesa contra el destino dominicano en ese tema es el mal gobierno de esa agenda, en el cual usted resulta ser una ficha de extremado valor para desgracia nuestra.

Que le quede claro, aunque no soy miembro de la Antigua Orden Dominicana y no puedo hablar por ellos, si le puedo afirmar que la inmensa mayoría de los dominicanos sabemos quiénes, por irresponsabilidad, son los responsables de esa desgracia, que le quede claro. Si bien no podemos ignorar una agenda perversa a nivel internacional, si, en esa comunidad internacional sinuosa e hipócrita que posa pero frente a la desgracia haitiana pero no ejerce la solidaridad que vive invocando, al contrario, la usufructúa, nuestra mayor desgracia está mayormente en la ausencia de nuestra autoridad en la adecuada gestión del tema y de la falta de compromiso de nuestras élites con nuestro futuro.

Finalmente, señor canciller, vaya usted a la ONU y haga lo que debe, sugiera al presidente que deje de centrar sus esfuerzos en seguir rogando a la comunidad internacional que haga algo que nunca hará hasta tanto ésta se convenza de que no pueden contar con nosotros, pero que también deje de seguir apañando los sectores internos que quieren ese caos para medrar en él, para eso lo que hace falta son pantalones bien puestos en el mando político del Estado y no boys scouts jugando a las buenas formas de lo “políticamente te correcto”.