
La decisión fue explicada por funcionarios del área económica, quienes señalaron que el ajuste responde a la necesidad de contener el gasto estatal frente al impacto de la crisis en Medio Oriente y el incremento en los precios internacionales del petróleo.
Los viáticos, que representan la compensación monetaria para cubrir alojamiento y transporte cuando un empleado debe trasladarse fuera de su lugar habitual de trabajo, serán limitados bajo los nuevos criterios. Asimismo, se restringirán las misiones oficiales, se racionalizará el uso de combustibles y se detendrá la adquisición de vehículos oficiales, salvo en áreas de seguridad y asistencia social.
El plan también contempla la reducción de gastos en textiles, vestuarios y mantenimientos menores en oficinas gubernamentales, la limitación de eventos institucionales a costos mínimos y un control más estricto sobre las transferencias a organismos autónomos con capacidad de generar ingresos propios.
De acuerdo con las autoridades presupuestarias, estas acciones buscan posponer gastos no esenciales para concentrar los recursos públicos en la estabilidad económica y la protección de los sectores más vulnerables, en un contexto de presión fiscal y alza en la factura energética.