
El crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus, zarpó este lunes desde Tenerife rumbo a Países Bajos, tras completar la evacuación de más de un centenar de pasajeros y tripulantes en una operación marcada por estrictas medidas sanitarias.
La ministra española de Sanidad, Mónica García, celebró el éxito del operativo y destacó la colaboración internacional que permitió el desembarco seguro de los ocupantes del buque en el puerto de Granadilla de Abona.
Durante la evacuación se confirmó que tres pasajeros habían fallecido a causa del virus, mientras que otros seis casos fueron catalogados como positivos y dos más como probables, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los últimos evacuados abandonaron el barco en la tarde del lunes, protegidos con mascarillas y plásticos sobre la ropa, antes de ser trasladados en autobuses hacia el aeropuerto de Tenerife Sur, donde los esperaban vuelos chárter hacia sus países de origen.
El Hondius partió con una tripulación reducida de 27 personas, incluyendo un médico y una enfermera de la OMS, además del cadáver de una de las víctimas del brote, en una travesía de seis días hacia Róterdam.
Oceanwide Expeditions, propietaria del buque, informó que la embarcación recibió combustible y víveres antes de iniciar la última etapa de un viaje que comenzó en Ushuaia, Argentina, y que se convirtió en foco de atención mundial por la crisis sanitaria.
El capitán Jan Dobrogowski agradeció a la tripulación y a los pasajeros por su unidad y valentía, resaltando la fuerza colectiva que permitió superar las dificultades del viaje.
Las repatriaciones se realizaron por nacionalidades, con pasajeros de 23 países, bajo protocolos de cuarentena y seguridad para minimizar el riesgo de contagio en los destinos.
Las autoridades sanitarias reiteraron que, aunque el hantavirus es una enfermedad seria, el riesgo de propagación es bajo y no debe compararse con la magnitud de la pandemia de COVID-19, subrayando que los protocolos internacionales se están cumpliendo con rigor.