Por: Redacción
CRDmedia

La resistencia de la provincia de San Juan frente a la explotación minera no es un gesto aislado ni un capricho pasajero. Se trata de una postura que hunde sus raíces en la experiencia histórica y en la defensa legítima de sus recursos naturales, especialmente del agua, fuente vital para la agricultura y la vida cotidiana.
La historia minera en América Latina y el Caribe ha estado marcada por una constante: la promesa de desarrollo económico que rara vez se traduce en bienestar real para las comunidades. En lugar de riqueza compartida, los territorios suelen heredar pasivos ambientales, deterioro de la salud pública y pérdida de sus medios tradicionales de subsistencia.
La República Dominicana no ha sido ajena a esa dinámica. Si bien la minería ha aportado ingresos fiscales y empleos, también ha generado tensiones sociales y cuestionamientos sobre la equidad en la distribución de beneficios. De ahí que la desconfianza hacia el modelo extractivo se mantenga viva.
San Juan, conocido como el “granero del sur”, depende de sus recursos hídricos para sostener la producción agrícola y la estabilidad de su población. La amenaza de contaminación o reducción de esas fuentes de agua es percibida como un riesgo demasiado alto frente a beneficios inciertos. Por eso, la defensa del agua se convierte en una estrategia de supervivencia económica y cultural.
El dilema entre oro y agua es, en realidad, un ejercicio de priorización de valores. ¿Debe una provincia sacrificar su recurso más vital por una riqueza extractiva de duración limitada? La respuesta de los sanjuaneros ha sido clara: no. No se trata de rechazar el desarrollo, sino de cuestionar un modelo que ha demostrado ser excluyente y, en muchos casos, insostenible.
Recuperar la historia minera implica aprender de sus limitaciones y replantear el futuro desde una perspectiva más justa y sostenible. En ese sentido, San Juan no solo defiende su territorio, sino que también abre un debate nacional: qué tipo de desarrollo queremos y a quién debe beneficiar realmente.