
Santo Domingo, RD. — En el escenario diplomático más importante del planeta, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) uno de los mayores hitos de su gestión gubernamental: la exclusión formal del país del mapa global de la desnutrición y el hambre.
El logro, respaldado por las métricas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), coloca a la República Dominicana entre un selecto grupo de naciones en desarrollo que han logrado revertir la inseguridad alimentaria grave mediante políticas públicas continuadas.
Un triunfo de la producción y la asistencia social
Durante su intervención, el jefe de Estado subrayó que este progreso no es producto de la casualidad, sino de una estrategia integral enfocada en el fortalecimiento del sector agropecuario, el subsidio directo a los insumos agrícolas y la expansión de la red de protección social.
A través de programas de financiamiento al campo y el fortalecimiento de los mercados de abastecimiento popular, el país ha logrado garantizar la disponibilidad de alimentos de la canasta básica a precios accesibles, contrarrestando las presiones inflacionarias globales que afectaron a la región en los últimos años.
El reconocimiento internacional
La ratificación por parte de la FAO sitúa a la República Dominicana como un modelo de resiliencia alimentaria en el Caribe. Según los informes del organismo multilateral, los índices de subalimentación en el territorio dominicano experimentaron una reducción sostenida, permitiendo que miles de familias superen la condición de vulnerabilidad extrema.
Abinader reafirmó ante los líderes mundiales el compromiso de su administración de seguir invirtiendo en el desarrollo rural y en la soberanía alimentaria, asegurando que el verdadero desafío de cara al futuro será consolidar estos avances para que ningún ciudadano quede rezagado en la ruta hacia el desarrollo pleno.