
El sistema sanitario dominicano vuelve a encender las alarmas tras la muerte de Anyeli Meliza Sánchez Castillo, de 27 años, ocurrida el 15 de abril luego de someterse a un procedimiento estético en la Clínica de Especialidades Médicas y Estética Clideme. A raíz del caso, el Ministerio de Salud Pública ejecutó el cierre inmediato de dos quirófanos, tras una inspección técnica que reveló incumplimientos a la Ley General de Salud 42-01 y a los reglamentos de habilitación de centros médicos.
El informe oficial detalla fallas críticas: ausencia de un área de emergencia funcional, equipos fuera de operación, deficiencias en unidades esenciales y condiciones inadecuadas en áreas de apoyo como lavandería y cocina. Estas irregularidades comprometen la seguridad de los pacientes y violan los estándares mínimos para realizar cirugías.
Aunque las autoridades aún no establecen una relación directa entre estas fallas y el fallecimiento de la joven, el caso permanece bajo investigación. El centro permanecerá inhabilitado para realizar cirugías hasta que se subsanen las observaciones y se emitan los resultados oficiales.
Este no es un hecho aislado. En los últimos dos años, Salud Pública ha intervenido múltiples centros estéticos en Santiago y Santo Domingo por operar sin autorización o incumplir normas sanitarias. Algunos fueron cerrados en 2025 y reabiertos de forma irregular, lo que provocó nuevas clausuras en 2026.
El Ministerio reiteró que mantendrá operativos de supervisión en clínicas estéticas a nivel nacional, con el objetivo de garantizar la seguridad de los pacientes y el cumplimiento estricto de la normativa vigente.
