Decídase Sr. presidente Luis Abinader

 
Por Redacción
Ciudadania RD Media

 
República Dominicana se avoca a vivir situaciones ya superadas en el orden de la institucionalidad, la transparencia y la corrupción, al más alto nivel.

Los últimos acontecimientos sucedidos en el ámbito energético en el país, así lo describen, ya que, si hacemos una breve retrospección de un año atrás, en ningún lugar encontramos que cederle las Empresa Distribuidora de Energía Sur S.A., EDES, al sector privado, no se encontraba en el portafolio de promesas que hicieron los diferentes candidatos que aspiraban ganar la presidencia de la Republica; mucho menos del candidato del PRM.

Si mal recordamos, de lo que se habló en campaña fue de darle libertad de acción a la justicia para que acabara con la impunidad y la corrupción, cosa que hemos visto con buenos ojos, no en todos los casos, el de adecentar los servicios públicos, los cuales algunas presentan un deterioro progresivo; de incrementar el gasto en salud, en seguridad ciudadana, en gobernar por y para la patria, donde todos los dominicanos nos sintiéramos representados, orgullosos de nuestros representantes de cada una de las instituciones que componen el Estado.

En ningún momento el PRM le dijo al pueblo dominicano, Sr. presidente, que el Estado Dominicano, no podía cargar con ese sector, y que por tanto, debía traspasarlo al sector privado.

De todo lo dicho, podemos sacar varias conclusiones, primeo, o se ignoraba todo lo relacionado al funcionamiento de las EDES, lo cual llevó al candidato del PRM, el hoy presidente de la República Dominicana, el Lic. Luis Abinader Corona, y por ello se tildó a las pasadas administraciones del PLD, de ejercer corrupción desde dichas entidades, ó, tendríamos que concluir en que, dichas propuestas de campaña no fueron más que un ardid para hacer que el pueblo fvoreciera con el voto al PRM, y así dejarle dichas empresas en las manos a los depredadores del Estado dominicano, a los cuales nunca se le ha sentado en un banquillo para que expliquen los origenes de sus fortunas, ya que por lo general, sus empresas presentan perdidas.

¡Por favor Sr. presidente Luis Abinader, decídase!