
La suspensión de la consulta presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) abrió una nueva tormenta interna. Lo que inicialmente fue presentado como una decisión técnica vinculada a la disponibilidad de equipos para la votación automatizada ha derivado en fuertes cuestionamientos y acusaciones entre sectores de la organización.
Este jueves, el aspirante presidencial Francisco Javier García rompió el silencio y lanzó duras críticas contra la Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales (Conap), a la que acusó de actuar sin la debida transparencia y de privar a los competidores de información clave para buscar una salida al conflicto.
En una rueda de prensa celebrada en Santo Domingo, García aseguró que la comisión no informó oportunamente sobre una carta remitida por la Junta Central Electoral (JCE) el 16 de septiembre, documento que, según afirmó, pudo haber servido de base para discutir alternativas antes de cancelar el proceso.
Para el dirigente peledeísta, la situación pudo manejarse de manera distinta. A su juicio, la Conap debió convocar de inmediato a los aspirantes presidenciales para analizar el escenario y presentar opciones al Comité Central, incluyendo la posibilidad de sustituir el voto automatizado por un mecanismo manual.
La cancelación oficial se produjo luego de que la comisión argumentara la imposibilidad de realizar la consulta bajo las condiciones aprobadas originalmente, debido a la falta de equipos tecnológicos necesarios para la jornada electoral interna.
Sin embargo, García sostiene que existían soluciones viables. Recordó que la organización tenía previstas 1,790 mesas de votación y afirmó que una autorización puntual del Comité Central habría permitido realizar la consulta mediante boletas manuales sin necesidad de desmontar todo el proceso.
Más allá del aspecto técnico, el aspirante también cuestionó la autoridad de la Conap para tomar una decisión de esa magnitud. Según su interpretación, la comisión posee funciones administrativas para organizar el evento, pero carece de facultades para dejar sin efecto una resolución previamente adoptada por el máximo organismo partidario.
La controversia llega después de meses de preparación y movilización interna. García aseguró que equipos políticos y dirigentes trabajaron durante más de dos años en la construcción de la consulta y lamentó que todo ese esfuerzo terminara abruptamente sin una discusión formal sobre posibles alternativas.
Las tensiones también alcanzan el manejo del padrón. El dirigente criticó decisiones relacionadas con la validación de más de 523 mil registros de personas vinculadas a múltiples organizaciones políticas, proceso que generó debates y cuestionamientos en las últimas semanas dentro del partido.
Además, afirmó que había advertido anteriormente sobre presuntos intentos de obstaculizar la consulta, señalando que algunos sectores internos impulsaban públicamente la suspensión o posposición del evento incluso antes de la decisión final.
Con la consulta cancelada y las diferencias expuestas públicamente, el PLD enfrenta ahora un nuevo episodio de debate interno que pone a prueba la unidad de la organización en momentos en que busca definir su liderazgo de cara a los próximos procesos electorales. Mientras unos consideran que la suspensión era inevitable, otros insisten en que aún existían caminos para preservar una consulta que durante meses fue presentada como el principal mecanismo para medir la fuerza de sus aspirantes presidenciales.