
El 28 de febrero, el presidente Donald Trump anunció el inicio de “operaciones de combate a gran escala” contra Irán, en coordinación con Israel, dirigidas a objetivos militares y gubernamentales. La medida se enmarcó en un ultimátum: Irán debía reabrir completamente el estrecho de Ormuz o enfrentaría ataques masivos contra su infraestructura crítica.
Horas antes de que venciera el plazo, Trump informó que suspendería los bombardeos previstos por dos semanas si Teherán aceptaba reabrir el estrecho. Sin embargo, las conversaciones posteriores entre Estados Unidos e Irán en Pakistán fracasaron. Según Trump, el principal obstáculo fue el programa nuclear iraní, lo que llevó a Washington a anunciar un bloqueo del estrecho de Ormuz a partir del lunes a las 10:00 a.m. (hora del este).
Mientras tanto, Israel intensificó sus operaciones terrestres y ataques en el Líbano, enfrentándose a la milicia Hezbolá, respaldada por Irán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó su apoyo a un alto el fuego con Irán, pero aclaró que el acuerdo no incluía al Líbano, pese a las protestas de Teherán.
La escalada militar refleja la creciente tensión en Medio Oriente y la dificultad de alcanzar consensos diplomáticos en un escenario marcado por intereses estratégicos, programas nucleares y conflictos regionales que amenazan la estabilidad global.
Con información de abc news: pPor David Brennan , Meredith Deliso , Nadine El-Bawab y Kevin Shalvey