
Santo Domingo, RD. – Para cientos de pacientes que enfrentan enfermedades crónicas y autoinmunes en República Dominicana, el tiempo se ha convertido en un enemigo silencioso. La espera por medicamentos de alto costo no solo representa un trámite administrativo, sino una lucha diaria contra el avance de condiciones que pueden comprometer seriamente su bienestar y calidad de vida.
Detrás de cada expediente existe una historia marcada por la incertidumbre. Personas diagnosticadas con lupus, espondilitis anquilosante, esclerodermia y otras patologías aseguran permanecer durante meses y, en algunos casos, años en la lista de espera del Programa de Medicamentos de Alto Costo del Ministerio de Salud Pública sin recibir respuestas concretas sobre el futuro de sus solicitudes.
Una de esas historias es la de Pamela Faxas, una joven de 27 años diagnosticada hace una década con lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido secundario y déficit adquirido del factor VIII. Su esperanza de mejorar su condición está depositada en un tratamiento de Rituximab, cuyas cuatro ampollas solicitadas hace cuatro meses aún no han sido entregadas. El costo de cada una ronda los 65 mil pesos, una suma difícil de asumir para la mayoría de los pacientes.
La situación no es exclusiva de Pamela. Otro paciente con espondilitis anquilosante relató que solicitó el medicamento Adalimumab, valorado en alrededor de 60 mil pesos por tratamiento mensual, pero todavía permanece sin respuesta. Según explicó, las comunicaciones con la unidad responsable se limitan a informar que el caso continúa “en espera”, sin detalles sobre plazos o posibilidades de aprobación.
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La incertidumbre genera un profundo desgaste emocional. Los afectados afirman que desconocen el estado real de sus expedientes y viven con la preocupación constante de que la falta de tratamiento provoque nuevas recaídas o agrave enfermedades que requieren control médico permanente.
Aún más dramático es el caso de una paciente diagnosticada con lupus y esclerodermia, quien asegura llevar dos años en lista de espera. Durante ese período, solo ha recibido el medicamento requerido en una ocasión mediante el programa, viéndose obligada a buscar alternativas y adquirir tratamientos con recursos propios cuando las circunstancias económicas lo permiten.
Las denuncias han encontrado eco en las redes sociales, donde pacientes y familiares expresan su desesperación ante una problemática que, según afirman, afecta a numerosas personas que dependen de estos medicamentos para mantener estabilidad clínica. Para muchos, permanecer en la lista no significa simplemente esperar una aprobación, sino enfrentar diariamente el temor de que la enfermedad avance mientras la respuesta no llega.
Ante las inquietudes de los afectados, el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, manifestó recientemente el compromiso de buscar alternativas para los pacientes que requieren medicamentos de alto costo. Sin embargo, quienes continúan aguardando esperan que las soluciones lleguen con la misma urgencia que demandan sus condiciones de salud.
Mientras tanto, para decenas de personas, la lista de espera sigue siendo un espacio donde el tiempo parece detenerse, aunque la enfermedad continúe avanzando.