El obispo cuestionó la clausura del Psiquiátrico Padre Billino, que por unos 57 años fue un centro de internamiento y tratamiento

El cierre del antiguo hospital Psiquiátrico Padre Billini (El 28, como se popularizó décadas atrás), es quizás uno de los factores determinantes para que un amplio número de enfermos mentales deambulen como indigentes por nuestras calles sin remedio y en el olvido total de familiares y autoridades del sector.
Así lo expone el obispo de la Diócesis Nuestra Señora de Regla que cubre las localidades de Baní, Ocoa y San Cristóbal, Faustino Burgos Brisman, en entrevista reciente para Listín Diario, realizada en su oficina de la Catedral Nuestra Señora de Regla, en Baní, en la que abordó también otras aristas del problema que representa la salud mental para el pueblo dominicano.
Burgos Brisman cuestionó la clausura del hospital Psiquiátrico Padre Billini, que por unos 57 años (hasta su transformación en 2016, en centro de Rehabilitación Psicosocial) fue el centro para la recepción, internamiento y tratamiento para los enfermos mentales del país.
Testimonio
“En mi experiencia de vida, yo recuerdo que en nuestros pueblos siempre había familias, hogares, que siempre tenían unas personas, algún miembro sufriendo de alguna discapacidad mental y, los más violentos eran llevados entonces a ese hospital que se llamaba el 28”, localizado en el kilómetro 28 de la Autopista Duarte.
Al respecto expresa, con asombro en sus palabras y semblante, que de buenas a primera las autoridades sanitarias decidieron cerrar este hospital, “como si ya no se necesitara y se dejó a las familias solas lidiar con este problema”.
Antecedentes
También trata el obispo de Baní, de elementos profundos en la cotidianidad del pueblo que llevan a una persona a padecer trastornos mentales.
Cita como antecedentes socioculturales del deterioro futuro de la salud mental de una persona los casos de madres solteras o niñas adolescentes que salen embarazadas.
Esta situación provoca al obispo de Baní a cuestionase ¿Cuál es la preparación física, espiritual e integral de esa persona, para luego educar a un niño?
Pone como ejemplo, “como se sabe, un cuerpo cuando no está preparado para procrear, el caso de una niña en su tierna edad, puede traer con deficiencia una criatura si usted no está acto para ello, eso podría traer consecuencias en la salud mental futura de esa persona”, sentencia el obispo Burgos.
Otros elementos
Los vaivenes que va teniendo la vida también influye, explica el prelado católico, puesto esto hace que esa persona se desoriente y haga un quiebre inesperado en su vida, en su equilibrio mental, expone.
Secuelas del Covid-19
Pero, el mayor detonante para el deterioro de la salud mental del pueblo quisqueyano y del mundo está, afirma el obispo de Baní, en los estragos que causó la pandemia del Covid-19 y sus terribles secuelas.
Dice que a raíz de la pandemia son muchos los casos que han aparecido, porque a su juicio la pandemia creo un vacío, creo un desasosiego, creo una intranquilidad en la persona.
El confinamiento que hubo para muchos eso fue desastroso, asegura Brisman, pues esto es vez de ayudarle a tener la lectura de buenos libros, de socializar internamente en la familia, “lo que hizo fue crear unos problemas que todavía hoy no se superan”, asegura.
“Entonces como que la humanidad ha estado en un limbo vamos a decir, para llamarle de alguna manera. Entonces, salirnos de ahí no ha sido tan fácil”, reflexiona monseñor Burgos.
La agenda global
Otro aspecto a considerar dentro de este problema sanitario, a juicio de Brisman, tiene que ver con la famosa agenda global que plantea nuevos esquemas mentales y de conducta.
Y aborda, con firmeza, el tema de las diversas teorías o ideologías que existen, en las nuevas agendas de inducción a nuevos esquemas que afectan la estructura familiar tradicional.
Pone como ejemplo, una persona que de pronto amanece diciendo, “que yo hoy creo que soy un perro, entonces sí se le acepta que es un perro”, eso va generando una mente distorsionada, desequilibrada, expone.
“Parecería que no, pero cuando esta sociedad tan relativista que tenemos y, que todo le está permitido, todo lo puedo hacer porque eso me es dado, esto va creando trastornos en la persona”.
Recomendación: educar y orientar
Para enfrentar el problema, el obispo de la Catedral de Baní, plantea como recomendación educar y orientar debidamente a las familias y, plantea de inmediato, ver el trabajo que en este sentido realiza La Pastoral de la Salud en la Iglesia, programa, que según expone, es muy es amplio y desde allí, a través de la formación, que se le dan, cursos, talleres hasta diplomados se da a los padres, madres de familia.
Desde esa perspectiva, el Estado también puede hacer su parte, recomienda, en una política que lleve a considerar a estas personas también objeto de una atención, de un cuidado y de un desarrollo.