
Por: Rafael Guillermo Guzmán Fermín
Santo Domingo, RD.
“La humanidad debe gran parte de sus
desastres al primero que CERCÓ un
terreno y dijo: << Esto es mío>>”
–Jean Jacques Rousseau–
Un asedio es un bloqueo militar a una fortificación o ciudadela, que suele ir acompañado del asalto a ésta con el objetivo de su conquista mediante el desgaste o el uso de la fuerza.
Esto tiene lugar, cuando el atacante se encuentra con una fortaleza o ciudad que rechaza la rendición y no puede ser capturada fácilmente mediante el asalto frontal.
Suele llevar el cerco del objetivo y el bloqueo de las líneas de abastecimiento, usualmente apoyado por una maquinaria de asedio, bombardeo de artillería y la construcción de túneles subterráneos para socavar los cimientos de las murallas defensivas.
El objetivo de la táctica de asedio era -antes de usar la última opción, que es la “intervención” militar- buscar el debilitamiento de las fuerzas de defensa y la unidad interna de los ciudadanos sitiados, la presión psicológica, para inducir el temor al combate, el corte de las vías de suministros, para provocar hambre y sed, produciendo gradualmente la muerte de niños y ancianos, situación que traería la desmoralización y que, alimentaban la germinación de las deserciones, las conspiraciones y las traiciones a los gobernantes defensores, con la finalidad de buscar la división y el caos internos, para de este modo lograr la rendición, o en caso contrario, que estuvieran lo suficientemente debilitados y divididos para el asalto final.
Para ilustrar mejor lo que tratamos de exponer, creo que, en este mismo contexto, es pertinente nombrar uno por uno los sinónimos de la palabra “asedio”, pues encajan perfectamente en la actual situación que padece la nación dominicana en la brutal trama internacional de que es objeto. Sinónimos de ASEDIO, también significan: sitio, cerco, bloqueo, acorralamiento, aislamiento, asalto, ataque, embestida, hostigamiento, acoso, coacción, molestia, fastidio, entre otros tantos.
Colocando en su contexto el escenario anterior, todo parece indicar, que unos pocos estrategas económicos de la geopolítica mundial han diseñado un plan de “fusión de naciones” que nos atañe directamente, y mediante el concepto cosmético de la creación de un “Estado Binacional”, están ejecutando al pie de la letra las tácticas militares de asedio utilizadas, con notable éxito, en centurias pasadas, aplicando un innovador plan de “asedio democrático”, sustentado en el empleo de tácticas propias de la diplomacia internacional, “catapultas” de organizaciones internacionales, los “arietes” de ONG’s y toda clase de “artillería” de la llamada sociedad civil, que es completada con la utilización de “mercenarios” enquistados en medios de comunicación locales financiados desde el extranjero, todo esto, con la clara pretensión de forzar la rendición del pueblo dominicano, humillando así nuestra dignidad nacional, como nación libre y soberana.
Esta táctica no es nueva, pues cuando en la antigüedad un poderoso y ambicioso monarca deseaba sitiar una Ciudad-Estado para agregarla a sus dominios, utilizaba como estrategia política, buscar varios reyezuelos de reinos vecinos y principillos aledaños para, por un lado, dar la impresión de fortaleza y una coalición unida en contra del soberano asediado y, por otro lado, evitar que esos reyezuelos y principillos pudieran entrar en alianza y acudir en apoyo a la Majestad aislada.
Un ejemplo irrefutable es el hecho insólito de ver cómo gobernantes de pequeños estados aledaños agrupados en la CARICOM, se alían a los poderosos geo-estrategas mencionados, y se convierten en instrumentos para el asedio contra la República Dominicana; pero lo hacen a base de falsedades, distorsión de verdades y la manipulación maquiavélica de naciones hermanas, que más bien debieran estar unidas en un propósito común de desarrollo regional, incluyendo, por supuesto, a la misma República de Haití.
Con hipocresía, imprudencia y mala fe, el canciller de Haití, Claude Joseph, hizo público a través de su cuenta de Twitter, una nota irrespetuosa contra el país y el primer mandatario dominicano Luis Abinader, cuyo único “pecado” es ha sido ser solidarios en foros internacionales ante el drama y crisis del pueblo haitiano.
Aparte de todo esto, la artillería pesada de mercenarios financiados desde el extranjero bombardea acusaciones de que somos racistas, xenófobos, discriminadores y de crear un “apartheid”, tratando de confundir la ingenua comunidad internacional con la aberrante idea de que somos una metástasis de lo ocurrido en Sudáfrica, para de esta manera camuflar sus planes de fusión.
En este contexto, la comunidad internacional intensifica su asedio al país, cuando advierten públicamente, que ellos no asumirán la seguridad de Haití, dando a entender en lenguaje llano, la famosa locución verbal del: “sálvese quien pueda”, cuya definición en el diccionario indica, que cada quien debe de olvidarse del compañerismo o camaradería y ocuparse de sus propios intereses. (Fuente: Wikcionario)
En vez de esa actitud irresponsable, propia de Pilatos, lo que debiera hacer la comunidad internacional, especialmente Francia, es permitir el asentamiento de varios millones de haitianos en la Guyana Francesa, por ser de los mismos orígenes culturales, de idioma, de vínculos históricos con Francia; además, la Guyana Francesa, que es un Departamento de Ultramar de Francia, tiene una superficie territorial de 83,846 km², o sea, tres veces más extensa que Haití; y posee una reducida población de a penas 259,109 habitantes, en comparación con los más de 11 millones de haitianos.
De esta manera, Francia pagaría su deuda histórica con Haití, resolvería una explosiva crisis migratoria de alto impacto desestabilizador en toda la región del continente americano y ayudaría a poblar su casi desocupado Departamento de Ultramar de la Guyana Francesa, que tiene una peligrosa densidad demográfica de 3.31 hab/km², mientras que Haití exhibe una explosiva densidad demográfica de 408.14 hab/km², o sea, 125 veces más habitantes que Guyana.
Basados en estos hechos irrefutables, es evidente que la República Dominicana continúa siendo una nación bajo asedio, donde se pretende que tanto Haití como nuestro país, no seamos las dos alas de un mismo pájaro (La Hispaniola), sino un par de siameses, donde se pretende, alevosamente, atar y amordazar a uno de los gemelos (RD), con la clara y siniestra intención de que el otro hermano lo devore, cometiendo así el más atroz “canibalismo social” del hemisferio americano.
En vez de auspiciar el desarrollo mutuo, como naciones libres y soberanas, mediante el diálogo sincero, transparente y respetuoso, dentro del marco de unas relaciones amistosas bilaterales, para el bienestar de los dos gobiernos y ambos pueblos, tomando en cuenta que, la fusión entre naciones es un axioma de química imposible e insoluble por nuestras diferencias culturales, de orígenes históricos y éticos, costumbres ancestrales, religión e idiomas.
De no ser así, la heroica historia de nuestra República Dominicana me avala para dejarles este pensamiento: “Un asedio humillará a muchos dominicanos, pero construirá en cambio, la mayor gesta gloriosa de nuestra nación”.
¡VIVA LA REPÚBLICA DOMINICANA!