
Dubái. La decisión de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del 1 de mayo ha generado un fuerte impacto en el mercado energético global. El anuncio, transmitido por la agencia estatal WAM, retira del bloque a uno de sus principales productores y debilita la capacidad del cártel para influir en los precios del petróleo.
Los Emiratos habían manifestado desde hace años su inconformidad con las cuotas de producción que consideraban demasiado bajas, limitando su capacidad de exportar crudo. Analistas señalan que el país tiene capacidad para producir hasta 5 millones de barriles diarios, frente a los 3,4 millones que bombeaba antes de la guerra en Irán.
La salida refleja tensiones políticas y económicas con Arabia Saudí, líder de la OPEP, y se suma a precedentes como la retirada de Qatar en 2019. Expertos advierten que una OPEP más débil tendrá mayores dificultades para calibrar la oferta y estabilizar los precios internacionales.
Aunque no se prevé un impacto inmediato en los mercados, la medida llega en un contexto de alta volatilidad: el crudo Brent se cotiza por encima de 111 dólares el barril, más de un 50% por encima de su precio previo al conflicto en Medio Oriente.
Los Emiratos también anunciaron su salida de la alianza OPEP+, liderada por Rusia, y justificaron la decisión como parte de una estrategia de largo plazo para diversificar su perfil energético, aumentar la producción nacional y fortalecer vínculos con grandes consumidores como China.
La medida deja a la OPEP con menos capacidad excedente y plantea un nuevo escenario en el equilibrio energético mundial, donde Estados Unidos ya produce más de 13 millones de barriles diarios, superando a Arabia Saudí.