
El regreso de Juan Soto no pudo ser más oportuno. Tras varias semanas fuera por una lesión en la pantorrilla, el dominicano volvió a la alineación de los New York Mets y su presencia coincidió con el final de una pesadilla: una racha de 12 derrotas consecutivas, la más larga del equipo desde 2002. La victoria 3-2 sobre los Minnesota Twins devolvió el pulso a un conjunto que había mostrado una de las ofensivas menos productivas de toda la MLB durante su caída libre.
Soto, colocado nuevamente en el corazón del lineup, se fue de 3-1 con una base por bolas. En su primer turno conectó un profundo batazo al center field que permitió que Bo Bichette avanzara a tercera base, jugada que terminó en la primera carrera del partido. Su impacto ofensivo y su presencia en el terreno devolvieron equilibrio a un equipo que necesitaba desesperadamente una figura que cambiara el ánimo.
El duelo fue tenso de principio a fin. Los Mellizos empataron el marcador en dos ocasiones, pero un sencillo productor de Mark Vientos en la octava entrada inclinó la balanza a favor de Nueva York. En el cierre, el relevista Luke Weaver (2-0) retiró a Luke Keaschall con las bases llenas en la octava y ponchó a tres en la novena para asegurar el triunfo.
No todo fue celebración para los Mets: el campocorto Francisco Lindor salió lesionado, encendiendo las alarmas en una plantilla que ya ha lidiado con múltiples problemas físicos. Brett Baty entró en su lugar y negoció dos boletos, mientras Francisco Álvarez también consiguió una base por bolas clave antes del imparable decisivo de Vientos.
La victoria no solo corta la racha negativa, sino que ofrece un respiro emocional y competitivo para un equipo que busca reencontrarse con su identidad. Con Soto de vuelta, los Mets esperan que este sea el punto de inflexión que cambie el rumbo de su temporada.