
El mes de marzo estuvo marcado por un rebrote de violencia juvenil en España que dejó un saldo trágico para la comunidad dominicana. El 28 de marzo, Eduardo, un joven dominicano de 28 años, perdió la vida en un tiroteo ocurrido en el Parc de les Planes de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona. Según testimonios, Eduardo había terminado su jornada laboral y acudió al parque para sorprender a su novia en su cumpleaños. Sus familiares aseguran que no pertenecía a ninguna banda y que intentó mediar en una disputa ajena cuando se desencadenó la balacera.
Mientras tanto, en Madrid, la Policía Nacional investiga cuatro agresiones violentas registradas entre el 19 y el 25 de marzo en los distritos de Villaverde, Tetuán, Chamartín y Puente de Vallecas, que dejaron tres jóvenes heridos de gravedad y al menos 13 detenidos, varios de ellos menores de edad.

El primer ataque ocurrió el 19 de marzo en Villaverde, donde un menor de 16 años fue apuñalado en el abdomen. El 20 de marzo, un dominicano de 23 años resultó herido de gravedad por un disparo en el hombro en Tetuán. El 22 de marzo, un menor de 14 años fue apuñalado en Chamartín por cinco jóvenes, tres de ellos con antecedentes policiales. Finalmente, el 25 de marzo, una reyerta multitudinaria con machetes en Puente de Vallecas dejó cuatro detenidos acusados de riña tumultuaria.
Las autoridades españolas advierten que estos episodios reflejan la creciente violencia vinculada a bandas juveniles, un fenómeno que preocupa tanto por la participación de menores como por el uso de armas de fuego y blancas en espacios públicos. La comunidad dominicana en España, golpeada por la muerte de Eduardo y las heridas de otros jóvenes, exige mayor seguridad y acciones contundentes para frenar esta ola de violencia.