
Sevilla, 10 oct (EFE).- Las 3.000 hectáreas inundadas de la mayor piscifactoría de España, la finca Veta la Palma (Isla Mayor, Sevilla) destinada a la cría de camarón están sirviendo actualmente de comedero a miles de aves de Doñana, que no tienen ninguna zona húmeda dentro del espacio protegido desde final de agosto.
Esta piscifactoría de inundación natural se dedica a la cría de camarones, en menor medida albures (parecido a la lisa), y se encuentra casi en tu totalidad dentro de Doñana.
Doñana ha perdido por la falta de lluvias y las extracciones de agua para el centro turístico de Matalascañas incluso las dos lagunas permanentes, Santa Olalla y Dulce.
Las finca de Veta la Palma ocupa 11.000 hectáreas, de las cuales 3.000 siguen como instalaciones de acuicultura aprovechando el propio terreno y el manejo de agua procedente del Guadalquivir.
La empresa, Pesquerías Isla Mayor SL, decidió hace un año abandonar la crianza de otras especies, las más rentables, como dorada, corvina y lubina, debido al fango en suspensión en el tramo bajo del río Guadalquivir, pues su retirada cuando se sedimenta supone un alto coste económico. Actualmente se limita a dos especies en extensivo, poco exigentes: camarón y albur.
Su responsable de calidad y medio ambiente, Miguel Medialdea, explica que unas 70 especies de aves se alimentan de los camarones de Veta la Palma, en una concentración ahora de “miles” de ejemplares que irán aumentando a medida, como ya está ocurriendo, que lleguen ánades desde el norte de Europa.
La gestión de Veta la Palma siempre ha ido de la mano de los criterios ambientales de la Administración, al estar en su mayor parte dentro de Doñana y ahora más de la mitad de la biomasa que generan las lagunas de acuicultura sirve en estos momentos alimento de la avifauna, añade el biólogo.
La finca, perteneciente al grupo Ebro Foods, se encuentra en un proceso de reconversión en el cual el cambio climático también es causante en buena parte.
La recurrente escasez de agua y la salinidad del Guadalquivir, motivan que haya solicitado permiso para reconvertir 620 de sus hectáreas de arroz en otros cultivos, citando incluso el olivar y el almendro. La petición se debatió en el Consejo de Participación de Doñana.
Los problemas de riego de la zona arrocera del Guadalquivir son especialmente graves a la altura de la comunidad de regantes Veta la Palma, el último punto de captación del Guadalquivir y el más cercano al mar y a la intrusión salina.
Es más, la empresa –una de las grandes del sector- ve difícil mantener el arrozal en el futuro. “El Proyecto de Modernización de la Zona Arrocera del Guadalquivir que promueve la CHG, y que permitiría contar con agua dulce de calidad durante la campaña de riego, parece estar lejos aún de ser una realidad”, considera el documento presentado al Consejo de Participación.
El objetivo consiste en plantar cultivos de riego convencionales, con necesidades hídricas menores. Ahora Veta la Palma dispone de una dotación de 15 hm3 otorgada por la Confederación del Guadalquivir.
Esas nuevas plantaciones necesitarían la mitad, y los promotores plantean que la otra mitad de agua concedida sirva para aumentar la superficie de riego de la Comunidad (sumarían otras 334 ha), como establece el Plan Hidrológico del Guadalquivir en estos casos.
La Comunidad de Regantes Veta la Palma desea almacenar el agua de invierno –de mejor calidad- en balsas para usarla en verano. Ya tiene una balsa de 6 Hm3, que incrementaría hasta los 12,6 Hm3.
El proyecto fue aprobado en el Consejo de Participación con el voto en contra de los grupos ecologistas, y la abstención de la Estación Biológica de Doñana y del presidente, Miguel Delibes. El Espacio Natural de Doñana condicionó su apoyo a que no se planten cultivos leñosos dentro de sus límites.
Jorge Molina
(c) Agencia EFE