El ejército ucraniano llega a las puertas de la ciudad ocupada de Jersón

Soldado ucraniano junto a un tanque ruso destruido en Bilogorivka.ANATOLII STEPANOVAFP

Mientras Rusia se centra en el Donbás, Kiev avanza en el sur y prepara un asalto para liberar la capital regional

Este sábado, un cartel de fondo blanco apareció colgado en muros y árboles de la ciudad ocupada de Jersón. “Rusia: 626 kilómetros. Ejército ucraniano: 10 kilómetros”. Era un mensaje en ruso destinado a los militares de Moscú que invadieron la urbe en los primeros días de la guerra y que ahora pueden sentir, en la distancia, que la guerra vuelve a ellos tres meses después.

Mientras que todo el mundo miraba al Donbás, donde los rusos han estado avanzando una media de medio kilómetro, Ucrania ha conseguido avances notables en el frente sur, donde no tiene, ni mucho menos, sus mejores tropas. La ofensiva iniciada hace un mes ha perforado las líneas de defensa rusas en varios puntos del río Inhulets, que Ucrania ha conseguido cruzar con éxito y crear cabezas de puente. Esta ofensiva está apoyada por la acción de grupos de partisanos que han ido reventando cualquier posibilidad de poner en marcha un pseudo referéndum para unir el territorio a Rusia. De momento han eliminado a alcaldes colaboracionistas, militares rusos y funcionarios rusos como Yevhen Soboliev, el tipo al que Moscú puso al frente de la cárcel. Ayer su coche voló por los aires, creando la sensación a los ocupantes de que no podrán dormir tranquilos en Jersón.

Los ucranianos, empujando la línea del frente, se han situado a unos 10 kilómetros de la ciudad, es decir, a tiro de artillería. Si los rusos no refuerzan la guarnición con más tropas, los ucranianos podrían tratar de tomarla en los próximos días, lo que supondría otro duro golpe en la “Operación Militar Especial” que ya tuvo que redefinir objetivos tras una primera parte calamitosa y que sigue enfangada en el Donbás. Si Jersón es liberada, pondría a Ucrania a tipo de la entrada hacia la península de Crimea para tratar de cortar ese corredor terrestre que tanto le ha costado conquistar a Moscú.

En la carnicería de Severodonetsk continúan las altas bajas por ambos bandos. Ayer un grupo de soldados chechenos del sátrapa Kadirov intentaron entrar en la zona industrial que controla Ucrania. Fueron rechazados por los miembros extranjeros de la Legión, con muchos muertos por ambos lados.

Además, Rusia volvió a tratar de cruzar el río Siverskyi para cerrar una de sus pinzas sobre los defensores ucranianos, de nuevo con nefastas consecuencias, como ya sucedió en mayo, con la pérdida de 70 blindados y unos 500 soldados muertos. Esta vez, las imágenes ofrecidas desde un dron mostraron a la artillería ucraniana destruyendo varios tanques camuflados en la orilla. Ese río se ha convertido en una defensa natural para Ucrania. Aunque Kiev es reticente en reconocerlo, las armas de largo alcance comienzan a llegar con cuentagotas y sus defensores respiran algo más aliviados.