El Oprobioso Campo de Batalla de la Educación Dominicana

 

Por Redacción
CRDmedia

Educación Dominicana: Innovaciones y Cambios
Edificio del Ministerio de Educación.

A mediados de la década de los ochenta, específicamente en 1986, surgió una serie que capturó la imaginación de muchos: Highlander, dirigida por Russell Mulcahy, con Connor MacLeod como protagonista. Este guerrero inmortal, nacido en las Tierras Altas de Escocia, luchaba contra otros inmortales hasta que solo quedara uno. La única manera de morir para estos guerreros era ser decapitado, y el último en pie ganaría “El Premio”, un gran poder y conocimiento.

A pesar de su rudeza y salvajismo, ya que usaban espadas del siglo XVI como instrumentos de combate, estos caballeros inmortales tenían una regla de oro: no luchar en terrenos sagrados. Esta norma, que se refería a cualquier lugar con especial significación religiosa, sin importar la religión, excluía las iglesias, las catedrales y otros lugares de culto.

La acción de establecer una tregua en ciertos lugares de combate contribuye al orden social necesario en cualquier sociedad. Aún en las películas de ficción se invoca el orden y el comedimiento. El orden facilita el entendimiento y el diálogo entre las partes que compiten por un premio.

Una muestra de orden y respeto fue la escogencia de Yeni Berenice Reynoso como Procuradora General de la República Dominicana. Esta elección mostró que tanto el gobierno como la oposición supieron respetar la trayectoria de esta joven profesional, quien se ha ganado el respeto y la admiración de gran parte del pueblo dominicano.

Otra prueba de fuego espera al presente gobierno cuando su recién nombrado ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, asuma el cargo este 26 de febrero. Veremos si su inteligencia es capaz de identificar aquellos lugares sagrados que tanto han hecho por la educación dominicana, o si simplemente convertiremos todo el ministerio en un oprobioso campo de batalla para definir los candidatos de las elecciones de 2028 en su partido.

La educación dominicana debe convertirse en un terreno sagrado, donde las pasiones y persecuciones políticas tengan un cese. El personal que desempeña una función administrativa o docente debe ser removido o promovido únicamente por sus méritos profesionales y desempeño. Solo así evitaremos convertir la educación en un campo oprobioso del cual nadie sienta orgullo, como ocurre ahora.

Reflexionemos sobre el valor del orden y el respeto, tanto en la ficción como en la realidad, y cómo estos principios pueden guiarnos hacia una sociedad más justa y equitativa.

 

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Author: Redacción

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