Por: Juan Cruz Trifolio
Sociólogo – Comunicador Dominicano
triffolio@gmail.com

Las paradojas y contradicciones son expresiones genuinas y consustanciales del submundo de los mortales sin importar el punto geográfico donde nos desenvolvemos.
Muchas de ellas, además de dejarnos anonadados, terminan motivándonos a reír a mandíbulas batientes por la ironía y la chispa de humor que muchas veces envuelven,
Son vivas manifestaciones de la llamada “sal del mundo” que también nos invitan a la reflexión y la compresión.
Razón tuvo Eduardo Galeano en su interesante obra El Libro de los Abrazos, cuando expresa de manera puntual que la paradoja es “el espejo que la historia usa para tomarnos el pelo”, no importa seamos calvos, y la contradicción es “el pulmón de la historia”.
Siendo de tal manera y teniendo en consideración el tratamiento que el referido, irónico, satírico, original y profundo escritor uruguayo expone sobre los temas en cuestión, en la publicación aludida, procedemos a reproducir, inicialmente, algunas de las contradicciones percibidas frecuentemente en el ambiente latinoamericano, destacando las siguientes:
Napoleon Bonaparte, el más francés de los franceses, no era francés.
No era ruso José Stalin, el más ruso de los rusos.
