Peleando con espantapájaros

Por CRDM

Según Hans Kelsen (1881 – 1973), refiriéndose al ordenamiento jurídico, lo define como “el conjunto del derecho de una sociedad o conjunto de normas jurídicas que rigen en un lugar determinado en una época concreta”, dicho en forma llana, el mismo hace referencia a las leyes, a nuestra constitución, a las normas y reglamentos que rigen a nuestra sociedad.

Es del criterio general de la sociedad dominicana que la mayoría de los políticos son abogados o tienen un conocimiento aceptable del derecho y las leyes que constituyen todo el marco jurídico de nuestro país. De ahí que, una vez en la posición, suelen obrar con prudencia en sus funciones, ya que saben que existe una norma que le conmina a transitar por el hilo conductor de la ley o del reglamento por el cual se rige dicho ministerio, dirección o departamento.

En estos días, nos resulta curioso y hasta sospechoso el comportamiento de algunos funcionarios que, al llegar a un determinado puesto, lo primero que hacen es denunciar supuestos actos de corrupción de la administración pasada, pero sin la orquestación de un expediente que haga pagar a los infractores por semejante dolo al Estado. Nos gustaría decir que solo se trata de denuncias, pero no, las cosas van más lejos, también se les escucha sus quejas y resabios para con la norma por la cual se rige dicha institución. Diciendo, abiertamente, que la misma no le permite trabajar y por eso hay que modificarla, pero ya.

¡Por qué en vez de criticarla, no se concentrar en estudiar los reglamentos que rigen las mismas, a fin de acelerar todos los procesos internos que hay que agotar para sacar determinado producto!

La respuesta es no. Es más fácil criticar, hacerse la víctima, para en el fondo ocultar su incapacidad como gerente.

Se sabe que, en Management, al buen gerente se le mide por la capacidad que tiene en la ejecución de los Planes Operativos Anuales. ¡A caso habrá tiempo para un funcionario poder ejecutar los mismos, si solo se dedica a denunciar actos de corrupción y no armar un expediente que ponga tras las rejas a los infractores o en el desarrollo de los proyectos de dicha institución!

Es penoso decirlo, pero algunos de los actuales funcionarios le sirve muy bien ese traje. Es el caso del administrador de la Lotería Nacional, quien desde que llego a dicha posición viene haciendo denuncias tras denuncias de actos de corrupción, y lamentablemente, ese ruido no le aporta nada, ni a esta sociedad, ni al gobierno del Presidente Abinader. A una sociedad que está tratando de levantarse por los embates de un virus indolente que tiene postrado al mundo, y por todos los casos de corrupción que tenemos en los tribunales de las pasadas autoridades.

El Presidente Luis Abinader necesita de buenos gerentes en las diferentes instituciones del Estado, pero sobre todo, lo que NO necesita es, de funcionarios que estén todo el tiempo peleando con espantapájaros.

Redacción
Author: Redacción

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