
La provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional amanecieron bajo una emergencia climática tras más de ocho horas de lluvias constantes que desbordaron la capacidad de drenaje en distintos sectores. El fenómeno, asociado a una vaguada de alta inestabilidad atmosférica, provocó aguaceros intensos, tormentas eléctricas y ráfagas de viento que transformaron calles y avenidas en auténticos canales de agua.
Barrios como Los Jardines del Norte, Los Ríos y Los Girasoles reportaron viviendas inundadas y residentes atrapados, mientras las principales vías —como la autopista Duarte, la avenida Monumental y la avenida Luperón— quedaron prácticamente intransitables. El desbordamiento del río Lebrón agravó la situación en el kilómetro 18 de la Duarte, dejando a conductores varados durante horas.
El sistema eléctrico también sufrió los embates del temporal: en la avenida Jacobo Majluta, postes derribados y averías en tendidos dejaron sin servicio a varios residenciales. Incluso se registró un accidente de tránsito en Villa Mella, con heridas leves para el conductor.
La magnitud del impacto evidencia la fragilidad de la infraestructura urbana frente a lluvias intensas, marcada por drenajes insuficientes, expansión desordenada y ocupación de zonas vulnerables. Cada episodio de precipitaciones prolongadas convierte a Santo Domingo en un escenario de crisis, donde la movilidad, la seguridad y la vida cotidiana se ven paralizadas.
Mientras la lluvia persiste, la capital enfrenta no solo una emergencia climática, sino también el reflejo de problemas estructurales que siguen sin resolverse.