Gobierno dominicano: Desesperación y estrategias reeleccionistas a costa de la crisis haitiana

Por Albin Cepeda
CRDmedia

Gobierno dominicano: Desesperación y estrategias reeleccionistas a costa de la crisis haitiana

En los últimos tres años, el gobierno de Luis Abinader ha sumido a la República Dominicana en un estado de desorden y caos, incumpliendo sus promesas de campaña y dejando a la Nación con problemas sin resolver. En medio de este panorama, surge una estrategia desesperada: capitalizar el conflicto con Haití con fines reeleccionistas.

Informaciones recientes revelan que el gobierno dominicano está pagando a pandilleros haitianos al otro lado de la frontera, alimentando así la tensión y manteniendo el tema en el centro de la atención pública. Esta táctica no solo desvía la atención de los verdaderos problemas que enfrenta el país, sino que también pone de manifiesto la falta de liderazgo y capacidad de gestión de la administración actual.

Diversas instituciones del sector público, como la Dirección Nacional de Pasaportes y Edesur, muestran un preocupante deterioro en su funcionamiento. Obtener o renovar un pasaporte se ha convertido en una verdadera odisea, reflejando la ineficiencia administrativa y la falta de atención a las necesidades de los ciudadanos.  Así mismo, los usuarios de Edesur se quejan de la escasa atención y servicio de la empresa, convirtiendo el proceso de contratación de electricidad en una travesía que puede prolongarse hasta tres meses.

En el ámbito empresarial, la Cámara de Comercio de la Provincia de Santo Domingo también enfrenta desorden y desafíos. La corrupción permea a muchos de los funcionarios del gobierno actual, y aunque algunos han sido destituidos, otros han sido premiados con candidaturas congresuales, lo que arroja serias dudas sobre la voluntad real de combatir este flagelo.

Es crucial subrayar que el gobierno de Luis Abinader se ha traducido en un rotundo fracaso. Tras tres años en el poder, no ha logrado mostrar avances sustanciales en áreas cruciales para el país. La sombra de la corrupción, los escándalos y los préstamos sin justificación continúan oscureciendo la gestión gubernamental.

La República Dominicana merece un liderazgo que priorice los intereses y necesidades de sus ciudadanos por encima de estrategias políticas cortoplacistas.

La situación actual exige un cambio de rumbo y un compromiso real con la mejora de las condiciones de vida de la población. La desesperación y las estrategias reeleccionistas no son el camino hacia un futuro próspero y estable para la nación.

Redacción
Author: Redacción

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